lunes, marzo 29, 2010

Radiografía de la lambonería colombiana

Radiografía de la lambonería colombiana

Por: www.felipechavez.tk

El colombiano promedio es lambón por definición, hay que decirlo sin rodeos y sin ningún miedo a ofender a los lambones, lagartos y lobos que pululan en el país con la mayor sociobiodiversidad del mundo.

El lambón es un marrullero, un cepillador profesional que pretende caerle en gracia a todo el mundo, especialmente a sus superiores jerárquicos. El lambón es un adulador de las virtudes de su jefe y está inhabilitado para manifestar discrepancias de opinión porque su baja autoestima lo lleva a creer que contradecir al jefe es sinónimo de perder el trabajo. Busca la aceptación social mediante la sonrisa fingida, el beso, el abrazo y la bendición.

El lambón generalmente es mediocre en su trabajo, pero es experto en realizar pequeñas actividades logísticas como repartir documentos, apagar las luces y correr las sillas para hacerse notar en actividades de grupo.

El lambón es una sanguijuela social, un chupasangre del éxito ajeno, un lamezuelas que se atornilla a su puesto mediante el juego de la apariencia pues detrás de su pública euforia por los proyectos de la empresa esconde su total negligencia para realizarlos.

El lambón hace un largo curso de lambonería desde el colegio hasta el mundo laboral. Empieza borrando el tablero, llevándole los cuadernos al profesor, pasa a ser el monitor en la universidad hasta llegar a ser coordinador de algún departamento en una empresa.

Foto: El lambón de la derecha con su típica sonrisa hipócrita con la que pretende caerle en gracia a todo el mundo.

El lambón compensa su incapacidad laboral con el reconocimiento social y pretende lograrlo elogiando las ideas ajenas que siempre le parecen geniales y maravillosas. Nunca propone una idea nueva, pero apoya vehementemente los proyectos de los demás.

Siempre está dispuesto a hacer favores y diligencias para dar la impresión de ser eficiente, pero en realidad oculta sus bajos resultados laborales con su acostumbrado exhibicionismo de gestiones que no le competen.

El lambón es un indoportable espécimen de la fauna social colombiana que se reproduce como virus, hay lambones desde la escuela más pobre hasta los ministerios del gobierno, pasando por la empresa privada, la academia y obviamente los noticieros que le rinden pleitesía a la corrupción en vez de denunciarla.

Aunque algunos tienen el efecto de lambonería telescópica, es decir que desde lejos se les nota lo lambones, definiremos algunas características que identifican al tradicional lambón colombiano.

  1. El lambón siempre demuestra sumisión, después del portero le dice doctor a todos los funcionarios de la empresa.
  2. Aunque tradicionalmente el que llega saluda, cuando llega el jefe, el lambón es el primero en ponerse de pie para ir a saludar.
  3. Cuando se necesitan opiniones en una reunión, es el primero en tomar y desviar la palabra con ejemplos irrelevantes de su vida personal.
  4. Se queda tiempo extra en la empresa para demostrar empoderamiento, pero en realidad así demuestran su falta de eficiencia en las labores asignadas.
  5. El lambón toma la palabra al final de una reunión para sintetizar las ideas ajenas y aprovecha para adular la inteligencia de sus compañeros.
  6. El lambón llama al jefe en navidad y en vacaciones.
  7. El lambón invita a los jefes a sus fiestas familiares para agasajarlos con la torta y la lechona pero fundamentalmente esperando el regalo para los quince años de la hija.
  8. El lambón tiene conocimiento de todo lo que sucede en los pasillos y lo informa oportunamente a las directivas. Desfigura la información a su acomodo para congraciarse con el jefe y para compensar su sentimiento de culpa lleva información de las directivas a los subordinados.

Foto: Ejemplar del tradicional lambón colombiano.

Además de estas características, el lambón necesita hacer ritos para demostrar públicamente su lambonería y para convertir a los demás en sus cómplices. Entre todos los rituales sociales que promueve hay dos especialmente ofensivos que ha logrado convertir en una tradición:

Hacer vaca para comprar el regalo de cumpleaños al jefe: Ahí están los empleados lambones, lista en mano, pasando de oficina en oficina recogiendo los pesitos para el cumpleaños del jefe, el patrón o el doctor. ¿Por qué gracia la gente de menor ingreso debe sumar unos pesos para comprarlo el regalo justamente a quien gana más que ellos?

El primer saque de un partido de fútbol: Empresa colombiana que se respete organiza un torneo interno de fútbol, dizque para que los empleados se conozcan, generen confianza y sentido de pertenencia. Eso sí, el lambón organiza el rito para que el jefe haga el saque de honor.

Para acabar con la arraigada práctica social de la lambonería solo hay dos opciones:

Una, extirpar uno a uno a sus representantes ¿Quién no quiso matar al lambón del curso?, o dos: Acabar con su nicho de reproducción, es decir, acabar con los jefes que necesitan, permiten y promueven que el lambón los lamba.

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