miércoles, noviembre 28, 2012

Miamicencio: Presentación

Hace unas semanas Héctor Abad Faciolince escribió sobre la escritura en los tiempos de Twitter y yo coincido con su planteamiento,  los 600 artíclos publicados en este blog son unos esbozos,  los borradores de las ideas que antes anotaba en la agenda.

Lo interesante es que la suma de bocetos se empieza a convertir en una "obra",  un cuaderno de trabajos, un códice contemporáneo y así la escritura (para no decir la literatura)  se ha vuelto algo más pasajero que la antigua escritura sobre papel,  en palabras de Abad:

"La escritura ya no es una “obra”, como dicen, pomposos, mis excolegas escritores, sino un borrador. Ahora me equivoco en público. Le cambio el nombre a Salgari, incluso a mis propios personajes, y dejo que las líneas de la ficción no las decida yo, sino el azar. Siento que todo es efímero, fugaz, sin importancia. Decían los antiguos que las palabras escritas eran importantes, porque permanecían: ya no, ya la escritura es tan fugaz y volátil como la voz."

Y solo por eso me decido a publicar un documento que he estado recopilando hace unos años  cuyo título provisional es:  Miamicencio,  crónicas de un caserío en decadencia.  


Es una recopilación de historias de la ciudad donde habito,  narraciones sorprendentes,  sacadas de la imagiación,  del chisme del taxista,  de los mitos urbanos de esta provincia.  Una amiga correctora me dijo que me equivoqué en el título pues éstas no son crónicas en cuanto género del periodismo que registra la realidad,  pero tampoco son cuentos en sentido estricto del género literario,  entonces comprendí que para mí son unos pequeños argumentos para una serie de televisión que algún día escribiré.

Se trata de una serie de tvbasura  (si es que no es mucha redundancia)  una serie de programas unitarios estilo Mujeres Asesinas.  La serie tiene capítulos de una hora donde cuenta historias truculentas de la clase acomodada de una ciudad tropical.  Está llena de casas con piscinas,  camionetas 4x4 y mujeres ensiliconadas que nunca se bajan de sus tacones. 

La serie busca el entretenimiento  a partir del lugar común de la infelicidad de los ricos que viven de las apariencias, de manera morbosa mestra la intimidad trágica de las familias adineradas y para lograr raiting mostrará violencia intrafamiliar,  morbo sexual semiexplícito adobado con un casting de voluptuosos modelos que fingirán su dolor con voz impostada,  para rematar,  las historias demostrarán que el dinero puede comprar la felicidad encarnada en unos zapatos de moda o en una cirugía estética. Las locaciones serán reales,  con la utilería del último grito de la moda y la lobería:  fentes y cascadas en las salas y "muebles de diseñador" traidos de Miami.

Con todos estos elementos  la serie será un exito,  con transmitción en horario familiar y triple A.  Algún  comentarista se indignará porque "los colombianos no somos así",  pero el público la adorará, los ricos porque se verán reflejados y los pobres porque sueñan con vivir en esas casas de escenografía y con tener esos lujos así les cueste vivir esas tragedias.

Con todos estos ingredientes garantizo el exito comercial del la serie televisiva  (que es el único exito que le importa a los productores) y los invito a seguir semanalmente los capítulos y a imaginar estas historias en un formato hecho por Fox Telecolombia o por RCN.

Bienvenidos a miamicencio:

Leer Miamicencio 1:  Introducción


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