miércoles, junio 28, 2006

CUANDO TE ESCUCHO

Cuando te escucho me vibra la sangre desde el pecho hasta el cerebro

me mariposea la pasión que guardo bajo la pituitaria

se me encalambran las añoranzas que trasteo bajo el brazo

me da náusea en el pedazo de alma que ya no uso

y le da veri veri a la motosierra que me dieron por corazón

cuando te escucho tan distante

y a la vez tan cerca del recuerdo de mis poros

por ese aparato frío en mi oreja

el aire de esta ciudad se paraliza y lo mastico de la emoción

con smog y todo

cuando desde trópico tu voz me taladra el oído

como un zancudo borracho de amor

mis sentidos se abren como una flor para dejar salir

el poco de futuro que aún sigue adherido a mis huesos

cuando te recuerdo

este cuerpecito enfermo se desbarata

las piernas se gobiernan solas

se contradicen y se pisan, pierden el ritmo

caigo de rodillas

y esta plasta de cara hace gestos para parecerse a mí

cuando te imagino

te siento tan cerca como hace unos días

cuando me sembraste la esperanza junto al hígado

con ese desgraciado golpe de amor que me diste con todo tu cuerpo

justo ahí en el huesito de la risa

y me río de mí

del escepticismo y la pereza por vivir

de creerme enamorado

porque sigo esperando un beso tuyo antes de abordar el hipopótamo azul

que me atropella cada mañana para llevarme volando hacia el trabajo

donde te imagino en la sonrisa de las estudiantes

que impúdicas me enseñan el filo de sus faldas

y me prometen jugar a la escondida en los rincones

de sus cuerpos blancos…

solo quería decirte que también te amo y me sorprendo por sentirme así

porque tenía clausurada la tajada de sandía

que bombea el veneno hasta mis músculos

pero te apareciste como una virgen insaciable

y te tatuaste como un espectro en el lugar mas visible de mis utopías

gracias por dejarme amarte así solo habités en mi imaginación

y tu cuerpo sea apenas la fantasías que mi boca siempre soñó morder

o la silueta que dibujan mis manos en el vacío cada noche para poder dormir

no espero que me creás cuanto te amo

solo quería informarte que mis deseos están en huelga de hambre

hasta que decidás compartirme un escupitajo de tu vida

y así me regalés un instante para ser feliz por los próximos cien años

y un pequeño pretexto para seguir habitándome:

una esperanza llena de dudas

un horizonte de posibilidades para perderme

o un minuto para acariciarte…

16.02.06

Publicar un comentario