miércoles, junio 27, 2007

Francisco Sumaqué


El viernes fui a la sala Seki Sano a ver "Ofelia o la historia de una madre muerta" realizada por estudiantes de la Academia Superior de Artes de Bogotá ASAB.

Al salir enconté la ciclovía nocturna y una celebración de la música programada por la secretaría distrital de cultura, recreacion y deporte.
En el Parque Santander estaba instalada la concha acústica móvil y un bello espectáculo del maestro Francisco Sumaqué y Kilomba. El folclor de la costa atlántica, animado pedagógicamente con la explicación del sentido de las expresiones del Carnaval de Barranquilla y especialmente la fusión de gaitas con guitarras rockeras y tambores con pianos de jazz, me hicieron estremecer de alegría...
Definitivamente la música es el gran lenguaje, el lenguaje total...
No me dejó de dar un poco de nostalgia de realizar eventos, de sufrir el evento desde la logística o la tarima; pero en especial me sorprendo al reconocer que Bogotá ha construido una dinámica pública del espacio público, que el arte en la calle fortalece expresiones de ciudad que se han fortalecido en la última década, que eso de la "cultura ciudadana" tan vilipendiada es una realidad de esta ciudad.
El baile público de los rolos enchaquetados a las nueve de la noche, la alegría de la carrera séptima atestada de peatones tomados de la mano, en fin, la expresión de la fiesta que irrumpe la cotidianidad de la calle son un buen presagio para el Carnaval de Bogotá... hay algo de cultura festiva en esa manera de asumir el espacio público en el distrito capital.
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