jueves, octubre 04, 2007

In Memoriam: Jaime Garzón, Marcel Marceu, Rogelio Salmona







Hoy me quedé solo en el apartamento y me agarró una brisa de melancolía...

Aunque no es una fecha muy especial, recordé a Jaime Garzón y me quede en youtube viendo lo videos de este genio quien me enseña que el tiempo es plano y no avanza. Todas sus denuncias siguen siendo tan vigentes, tan actuales, que pasada una década de su vil asesinato sus ironía se ajustarían al noticiero de esta mañana. Sus advertencias no fueron tenidas en cuenta y toda la desgracias que vaticinó se hace realidad cada día... Garzón se cambiaba de calzoncillos y medias todos los días para que la muerte no lo agarrara muy sucio, había avisado en medicina legal que la manilla de oro se la devolviern a su madre, que por favor no se la fueran a robar... Jaime cuanta falta hace tu inteligencia en esta caja de mediocridad, farsándula y cremas reductoras llamada televisión colombiana...

Hay tantos temas sobre los que no me pronuncio... y en serio, el silencio nos hace cómplices.

Por ejemplo, dejé pasar los 100 años del ecultismo, que hubiera sido el momento para agradecer mi formación infantil en liderazgo, en mística de grupo, en respeto a la naturaleza... Recuerdo los mejores días de mi infancia en el Grupo 5 en Popayán, mis dirigentes y compañeros... La ley scout que sigue siendo un código ético de mi vida.

Cómo no sentir una tristeza muda por el viaje a la eternidad del maestro Marcel Marceau, quien ejerció una innegable influencia en mi decisión por el camino del arte... Recuerdo los videos en beta y VHS que ví en la casa de mis amigos de infancia, también en Popayán.

En cambio, conocí la obra de Rogelio Salmona en Bogotá:

Leí una entrevista que Juan Mosca le hizo por allá en el año 1987, Salmona soñaba con una carrera séptima peatonal y con sacar a la luz el río San Francisco que había sido "Sepultado"... Años mas tarde, el Eje Ambiental de la Calle 13 se hizo realidad. La primera vez que caminé viendo el reflejo del cielo bogotano en el riachuelo frente a las ruinas del TPB sentí que no era yo, sino una idea mía caminando dentro de la idea de Salmona.


Juro que para ese momento no existía el concepto de Matrix, pero yo imaginé que todos los transeuntes eran pequeñas proyecciones de si mismos deambulando en una gran idea de otro... un tiempo después mis clases de Filosofía Griega con Platón y sus ideas, me comprobarían que no me invento nada, que solo reciclo información.

Otros años después conocí el edificio de posgrados de la Universidad Nacional, caminé por su terraza y ví la ciudad de Tenochtcithlan erigiéndos desde un árbol que estorba en la entrada hasta el cielo infinito... mi mano sudaba de emoción entre el abrazo de una niña hermosas e inteligente a la que sigo amando aunque hace mucho tiempo que no nos vemos, aunque ahora es una mujer que voló al otro lado del charco y no nos dimos tiempo para despedirnos, quizá porque ya no había de qué despedirse, quizá porque aún no se ha ido y sigue escuchando mis angustias pacientemente como en ese paseo por el edificio de Salmona:

Feliz viaje mi niña, que tus ojos verdes vean mas allá del horizonte

(Supongo que esta es mi ridícula manera de despedirme)


Foto: Edificio de posgrados Universidad Nacional de Colombia, Bogotá.

Tomado de: http://www.humanas.unal.edu.co/banco/album_03/index.htm

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