martes, diciembre 11, 2007

Estética del mal gusto o cultura traqueta

Cuánto me podría quejar de la estética del mal gusto...

Podría llorar por ver a las niñas disfrazadas de Wendy Jiménez, con su minifalda de jean y su sombrero rojo.

El mal gusto está de moda, ya no hay nada que hacer. Mis estudiantes brincaron del vallenato lacrimógeno a una cosa que Jorge Barón llama "Música Popular", un amazijo de norteña, con despecho, carrilera y mariachi. ¿Por qué le dicen música popular?. Hasta hace un par de años le decían música de despecho. Pero ya no es solo despecho (ese doloroso sentimiento del desamor, que se siente entre pecho y espalda y según sus teóricos se cura ¿o se nutre? con esa música y mucho aguardiente), ahora también idealizan toda una estética: caballos, sombreros, pistolas al cinto, mujeres tan voluptuosas, como horrendas haciendo gala de su bajeza bailando en tanga frente a una piscina...

Un amigo me dijo que eso se llama la "paramilitarización de la cultura" y estoy por creerle. Cuando la burguesía se fue inscrustando en la estructura feudal, le fueron cambiando hasta los gustos a la monarquía. Creo que aquí pasó lo mismo con la "narcocultura", aunque a mí me gusta mas la expresón "cultura traqueta"... ese lastre que dejó este negocio en Colombia en las últimas tres décadas. Fueron los narcos los que impusieron esos gustos, esa decadencia, haciendo una profunda transformación de los valores o al menos en los ideales colectivos. Y cuando digo narco no solo me refiero a los comerciantes de la droga; sino a todos los que tienen esa estructura mental donde el negocio lo justifica todo. Narcos también son los periodistas de farándula, los economístas de la apertura económica, los senadores de la parapolítica, las modelos que nos agreden la inteligencia con un micrófono, los prepago... todos ellos son nuestros actuales narcos.

Recuerdo que cuando yo era niño, en mi conservadora ciudad natal, las mujeres crecían con la idea de que su cuerpo era su gran patrimonio, que era inegociable, que era íntimo y la mujer ideal era la que guardaba su cuerpo. Así se puede ver toda la herencia católica de mis coterráneos quienes consideran al cuerpo como un bien de dios y no como un objeto del mercado.

Ahora en cambio, el ideal de mujer a seguir es la que hace público su cuerpo. Hasta hace algunos años, por ejemplo, salir en Play boy era una especie de aberración que causaría discriminación, pero ahora nos venden la idea de salir en Play boy como la mejor (y casi la única) forma de ser mujer.
Nos cambiaron el orden de las prioridades, las definiciones de lo deseable, la estructura moral. Cuando Jaime Garzón dijo que "en el país todos estamos untados, el que no tiene untada la naríz, tiene untado el bolsillo"; pues tenía razón... y todos los demás estamos untados por nuestro silencio que nos hizo cómplices, aceptamos a los traquetos en nuestra estrucutra social y los pusimos como modelo a seguir, ¿Acaso no nos dimos cuenta que hicieron su negocio legal o ilegal y simplemente hemos sido sus clientes y sus votantes estos últimos años?

Alguien criticará el uso de la palabra "cultura" en ese contexto, algunos dicen que por ejemplo que las expresiones "cultura de la muerte", "cultura de la violencia" son contradicciones en sí mismas, imposibles semánticos. Pero yo creo que esa gente sí hizo un cambio cultural en el país, cambiando sus valores (suponiendo que algún día tuvimos valores colectivos), llevándonos a lo más lúmpen: a ponerle precio a la vida.
Un sicario, un sapo de la red informantes del ubérrimo, el que vende su dignidad y su integridad en un reality show; todos esos, para mí, hacen parte de la misma cultura traqueta que nos cambió lo feo por lo deseable, que le puso precio a cada acción humana... Que nos cambió un noticiero para informar, por una burla a la realidad, una serie de goles y media hora de entretenimiento...

Ellos nos voltearon los acuerdos colectivos, o justamente por falta de un proyecto colectivo de nación, implantaron el de ellos; un país narco.

Y no es que hoy amanecí fundamentalista ni ultraconservador; simplemente considero que nos falta un estudio mas profundo de las implicaciones cotidianas de la "cultura traqueta" en el pais. En esas ganas de aparentar, en ese falso confortort, en esas estéticas rimbombantes y horrendas, es esa chismografía de los medios de comunicación, en ese culto a la estupidéz y a la figura ideal... Esta es una veta de estudio que seguramente nos ayudará a comprender mejor esta realidad... para transformarla, pues como está, está muy mal, muy fea.

Edemás de protestar política y éticamente; al menos para no parecernos a ellos. Por pura dignidad estética deberíamos rechazar las expresiones de la cultura traqueta en nuestras vidas.

Las horribles fotografías que ilustran este post simplemente confirman mis sospechas. Una casa reloba en el municipio de San Martín, una moto con cachos y unas zandalias con plataforma y lentejuelas... son pequeños ejemplos de la cultura traqueta del llano (Y eso que no les muestro la música de Giovany Ayala, ni las fotos la las viejas ensiliconadas de los rumbiaderos de Villao, ni las camionetas 4x4 donde las exhiben... cuando yo los siento cerca, salgo corriendo para que no se me peguen sus mañas, creo firmemente que ellos no son dignos de mí)
Publicar un comentario