jueves, octubre 02, 2008

CAMINO A LA MADUREZ

CAMINO A LA MADUREZ

Casi todos los días quiero escribir... escribir me libera, me da el poder de mi propia palabra, innegociable, necia, pequeña pero valerosa, digna. Escribir me deja claras mis limitaciones, escribo hasta donde sé, hasta donde pienso y hasta donde imagino.

Es imposible escribir algo mas allá del conocimiento o la propia imaginación.

Y cuando digo escribir, no me refiero a unir palabras, sino al acto creativo, a la poesía, al arte... por ejemplo esa extraña y hermosa sensación que solo me ofrece el teatro.

Desde hace unos días he pensado en escribir un texto aceptando mi derrota, básicamente aceptarme en una nueva etapa de la vida, en el primer paso del camino a la madurez y en vista de la avalancha de emoción, solo me queda numerar para decirme lo siguiente:

1. Alguna vez sentí que había algo especial en mí, algo que me hacía diferente al resto de las personas, como una pulsión misteriosa en mi interior que me llevaba a vivir el arte... me creí diferente.
2. Hoy me siento tan formal, tan corriente, tan ordinario... de la casa al trabajo... a un trabajo triste...

3. Estoy tan encerrado que me enamoro de mis secuestradores y llego a creer que hasta esa miseria es importante. Incluso he llagado a creer que una clase puede ser importante para alguien.

Algunos días, en serio, llego a sentirme feliz en mi trabajo y esa sensación es cada día mas frecuente. Durante las clases me amargo, en los trabajos pequeños me aburro, pero al ver la globalidad de la acción pedagógica, al ver el acumulado del tiempo y las acciones en el crecimiento de “mis” estudiantes; me emociono, me alegro y hasta me creo.
4. Una vez dije que yo no escogí el arte, que fue el arte quien me escogió y hoy siento que el arte me ha dejado, que ya no le sirvo.

5. Hoy entiendo que el arte no es un problema de una pulsión hormonal adolescente; sino el resultado de la madurez del pensamiento. Ya se me pasó el afán de llegar a una obra maestra antes de los veinticinco, ya no lo logré y si me alcanza la vida; llegaré a esa “madurez” como Compay Segundo; por allá a los 92 años.
6. Me cansé de andar por el mundo, mi cuerpo no aguanta una producción, mis huesos no aguantan el training semanal, no estoy hecho de un material diferente, soy ordinario, s
oy corriente, soy un cualquiera, no hay nada de especial en mí mas que mi capacidad de preguntarme y un mínimo conocimiento técnico de algunos lenguajes. Soy un obrero que solo sabe pegar ladrillos, que en ciertas ocasiones ha logrado hacer ordenadamente un muro; pero desconoce la inmensidad de la arquitectura.

7. Mi desconocimiento del arte, del teatro, de la filosofía y la literatura universal es vergonzoso.

8. El arte no está dentro de mí, sino en lo demás, en la historia que ya no estudio por ganarme unos pesos, en el encuentro con el otro, con la gente donde habita la humanidad.
9. Mi mundo se redujo a una casa donde soy feliz, como un ave... de ave de rapiña ahor
a soy ave de corral, engordo como un cerdo, engullo los banquetes y los lujos que nunca deseé.

10. A veces creo que me convertí en lo que siempre odié.
11. Me pagan por cosas inútiles, por ejemplo por calificar a los demás, como si mi criterio pudiera estar por encima de alguna persona. Me pagan por cosas horrorosas, como pontificar sobre la vida de los demás, sobre la familia de los demás, por preocuparme por los
demás.

12. Soy infinitamente feliz y me doy envidia de mi mismo por no haber vivido esto antes, por haberme negado a llevar una vida simple durante tantos años, por no haberme acomodado en la estructura social a la que tanto critico.

13. Soy feliz de una manera desconocida para mí. Me estreno en el escenario de la pareja y pongo a prueba mi egoísmo, comprendo que el mundo no es una sarta de cosas que suceden a mi alrededor; sino que hago parte del universo, como otra cosa pequeña, indignificante.

14. Mi gigante ego ha explotado y me empiezo a sentir como un monje budista en un camino de iluminación: dejando atrás, desaprendiendo, quitándome mañas, intentando olvidar, procurando no hacer daño con mi paso… y en ese sentido, cada día me perdono.


15. No cargo odio en mi corazón, pero hay un pasado al que no vuelvo ni recordando, hay un pasado que me persigue como una sombra, es indisoluble de mi futuro, una parte activa de mi presente. No me olvido de los que fui, no me niego, no me quejo, no me odio, pero cada día camino mas mirando hacia adelante y menos hacia atrás.

16. Se que mi esposa, el centro gravitacional de este cuerpo y esta vida, se entristecería al leerme, se horrorizaría al comprenderme; pero debería alegrarse por ayudarme a caminar un nuevo camino.

17. Este inútil texto, como tantos anteriores, parece el cuento del animal salvaje en el circo, acomodado por el horario de sus comidas y la calidez de su corral, pero en el fondo un instinto se desvela, recordándole las selvas…

18. En el zoológico escuché que no se pueden devolver al hábitat natural a los animales domesticados pues han perdido sus instintos, devolverlos sería matarlos pues no tendrían la capacidad de conseguir su alimento.

19. Yo soy un animal, pero en realidad soy un gatito muy consentido con ínfulas de pantera.

20. Escribo porque soy libre, porque simplemente soy, porque mis palabras son inocuas, porque no cambiarán nada sobre el mundo, porque simplemente me divierte. Estas palabritas se suman a una larga lista de oraciones que ensarto cada día, como el indio Kogui con su poporo, simplemente hilando le encuentro significado a cada paso que en realidad no lo tiene.


Fotos realizadas en el Carnaval de Barranquilla 2008

lIlustré este post con estas fotos del carnaval de barranquilla 2008, pues de adolescente me encantaba decir "yo soy como un botafuego, estoy quemando mi vida cada día, si se acercan y se queman, no es mi culpa, yo les avisé"

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