domingo, octubre 19, 2008

Cerveza Negra

Hace unos años Cipriano Rojas me enseñó un par de secretos de la cerveza negra. Me llevó a "catar" unas cuantas botellas de medio litro, metiendo la naríz casi hasta tocar la espuma y sorbiendo ruidosamente para "abrir la sensibilidad de las papilas gustativas". Me emborrachó y me llevó en taxi hasta el apartamento.

Es bien sabido que soy
medio abstemio, que mi primera borrachera fue a los 21 años, que el alcohol me duerme y no me divierte mucho y que en definitiva soy un borracho barato: me emborracho con dos cervezas normalitas, entonces con cuatro o cinco cervezas importadas me duermo fulminantemente.

Desde esa noche en la que Cipriano me confesó algunos sentimientos guardados durante años, comprendí que me amodia profundamente (Bueno mas odio que amor), me amodia como a ese amigo-padrino de confirmación que se inmiscuyó en su intimidad...

Decía que desde esa noche he procurado compartir el gusto por la cerveza negra. He invitado a otros amigos a contrastar olores y sabores, a observar el tamaño de la espuma y el sector de la lengua donde se registra cada sabor.

El 12 de octubre, después de la mojada de de Viva América fuimos con Alexandra Muñoz y Jorge Quesada a recordar estos años de amores y amistades: ¿Cómo pasa el tiempo?, ¿Hace cuántos años nos conocemos?, ¿Cuántas aventuras extrañas hemos vivido en Yumbo, en Cali, en Medellín, en Popayán, en Bogotá y seguimos queriendonos en la distancia?... Pero ahí estábamos juntos, al rededor de la cerveza roja, negra, importada, al rededor del dulce placer del gusto.

Pedimos Erdinger en medio litro de sabor, una holandesa roja llamada RED de 7,5 grados de alcohol maravillosos y la Glosh un poquito mas simplona. No quisimos Murphys porque ya habíamos probado su amargura.

Yo no quiero formar parte de la "cultura de la cerveza", esas me parecen simples estrategias de la sociedad de consumo, como los snobs que viven esa supuesta "cultura del vino" que describen el cuerpo, el "buqué", la "alcalinidad", la cepa, toman la copa por la base (para que no se caliente), la miran a contraluz y comparan los sabores con los de otras cosechas, con adjetivos incoherentes, haciendo gala de su habladurías.

Tomo cerveza negra con mis amigos simplemente para sorprenderme con los sabores, para llenarme de emociones, para vivir momentos agradables y para recordar... Me importa poco cuál tenga mas cuerpo, simplemente disfruto el sabor acaramelado de la cerveza negra, pues las cervezas baratas: Águila, Costeña y Poker me parecen muy amargas, la tercera ya me entra en reversa y con la cuarta ya estoy dormido.

NOTAS: No olviden que el exceso de alcohol es perjudicial para la salud (Y el bolsillo), yo nunca llego hasta el exceso pues el alcohol actúa como depresor de mi sistema nervioso central y me duermo.
El único detalle incómodo es que después de tomar estas delicias, tomar cerveza barata sabe como a orines de caballo.
Gracias a dios, Gaviria hizo la apertura económica que nos permite tener este tipo de placeres importados.
¡Salud!
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