domingo, abril 26, 2009

El niño con el pajama de rayas

Título: El niño con el pajama de rayas

Director: Mark Herman

¿Cuándo la vi?: Villavicencio, Marzo de 2009

¿Qué de nuevo se puede decir en cine sobre el holocausto nazi después de la “Lista de Shindler” y de “El Pianista”?

Respuesta: muy poco.


Ese extraño estado de histeria colectiva fundamentado en el nacionalismo llamado Guerra, seguirá siendo fuente de inspiración para nuevas historias audiovisuales. Hollywood ya pasó la fiebre de Vitnam y sus traumas posteriores y ya empezó a rodar películas sobre las guerras del golfo y la invasión a Afganistán.


El amor, la vida, la muerte, la guerra, la felicidad y la tristeza y sus contrarios seguirán siendo los temas de cualquier historia, el trabajo del guionista y del director es definir cómo se cuenta, desde cuál punto de vista, con cuáles recursos narrativos y aquí es donde “El niño del pijama de rayas” termina siendo un intento fallido por contar la misma historia desde otro ángulo.

La película dirigida por Mark Herman pretende narrar el horror del holocausto desde los ojos inocentes de “Bruno” (Asa Butterfield), hijo de un oficial nazi (David Thewlis) quien comanda un campo de concentración. El niño vive en la casa fiscal alejado de una realidad de la que apenas le llegan pistas que interpreta desde su imaginación infantil.


En el campo de concentración Bruno ve simplemente una granja y se sorprende porque los granjeros usan pijama todo el día. Se hace amigo de “Shmuel” (Jack Scanlon) un niño judío, calvo, raquítico y sucio que contrasta visualmente con la limpieza y nutrición de “Bruno”. Esta relación separada por un alambrado pretende ser el hilo conductor de la historia, pero pierde fuerza cuando Bruno pregunta ¿Por qué usas pijama? y Smuel responde que los soldados le quitron su ropa. Ahí se cae toda la metáfora de la historia y se evidencia la intención que ya está clara desde el título, en ese sentido; la narración es redundante y superficial. Brinca de una pretensión metafórica a una explicación obvia y devela un ánimo de manipulación sentimental.


Por otro lado evidencia los riesgos de las adaptaciones literarias para cine, posiblemente elementos del lenguaje narrativo no se corresponden al lenguaje audiovisual, esa es la principal dificultad de la película. Posiblemente leer e imaginar a dos niños hablando a través de un alambrado sea conmovedor; pero verlo explicado seguramente no produce el mismo efecto.

El título y el afiche desarrollan todo el argumento de la película por anticipado. Después de eso, la película solo aporta un trío de elementos interesantes para reflexionar en el actual contexto de totalización del poder:


1. La historias detrás del poder: Los padres de los oficiales nazis no necesariamente fueron nazis. Los disidentes deben callar en público o salir del país. Los familiares de los disidentes son acusados de complicidad si no los delatan ante el gobierno.


2. La maquinaria de ideologización nazi: La publicidad impresa, la radio, el cine y la escuela fueron usados por el nazismo para promover y validar su ideología. Con el argumento de "las mayorías", del "pueblo" y la "patria", se justifican los abusos y absurdos de la guerra. Hasta el niños Bruno asume actitudes nazis sin siquiera entender por qué lo hace.


3. La guerra masculina, la dignidad femenina: En general los hombres piensan y ejecutan la guerra, mientras las mujeres la padecen y tienen la capacidad de decir “no participo”.


LO PEORCITO DE EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

  • La locación y ambientación del alambre de púas, pues un campo de concentración no tendría una esquina alejada sin una garita de vigilancia. Simplemente es inverosímil que en una esquina, dos niños puedan violar la seguridad de un campo de concentración nazi.

  • En general el tratamiento de la historia se pasa de lo tierno e inocente a lo baboso y maniqueo. El triste final del niño que muere en la cámara de gases, casi como una condena al padre, queda como una moraleja extrema de “toma tu propia medicina” y ante la levedad de la narración, el final carece de fuerza dramática y se queda en la sensiblería.

  • La reiteración en los lugares comunes sobre el partido Nazi. Los nazis siguen apareciendo como unos señores impecablemente vestidos y lustrados, con movimientos casi robóticos y sin gestos de humanidad como la sonrisa. Aunque el oficial aparece como un padre tierno que se va transformando en un angustiado burócrata; en general los nazis son representados sin humanidad, igual que los judíos en los campos de concentración, una masa de gente uniforme, casi sin nombre, casi sin identidad ¿será que en la guerra perdemos nuestros rasgos humanos?.
  • La contradicción de la película está en pretender mostrar un lado humano desde los niños, pero seguir mostrando a judíos y nazis como una masa sin humanidad, como siempre.

LO REGULIMBIS “EL NIÑO CON EL PAJAMA DE RAYAS”

  • En general toda la película es regulimbis.
  • No tiene variaciones de ritmo memorables que aporten al desarrollo dramático.
  • La secuencia final de la familia corriendo por el bosque buscando al niño que ya va entrando en la cámara de gases, es tan predecible, que llueve. Parece que cualquier escena que requiera tensión en el cine, se resuelve rapidito con un aguacero y esto se percibe como un recurso fácil y efectista del director.

  • Que finalmente la película no es sobre el niño con el pijama de rayas, sino sobre el niño hijo del nazi, entonces uno sale como engañado por título.

LO MEJORCITO DE “EL NIÑO CON EL PAJAMA DE RAYAS”

  • Cualquier película en contra de la guerra, cualquier película que muestre el horror del abuso del poder y denuncie la xenofobia; es necesaria.

  • La escena de la traición de Bruno a Smuel donde presionado por el oficial nazi, niega su amistad con el niño judío. Bruno no lo comprende, pero por presión empieza a parecerse a los demás alemanes.

  • La pequeña historia de la militancia ideológica de la hermana Gretel quien cambia sus muñecas por el uniforme de las juventudes nazis, pues si hay muchas mujeres combatiendo por la patria, ella no puede darse esos lujos infantiles.

  • Las madres: La madre del oficial quien desde el principio se mofa del uniforme de su hijo. La madre de Bruno quien después del engaño, descubre lo evidente de la crueldad de su esposo y en un acto de dignidad decide enfrentarlo y dejarlo solo.

  • El casting y la actuación de Vera Farmiga como “Elsa”, madre de “Bruno”. Logra encarnar la frivolidad de la esposa de un oficial nazi, preocupada por la seguridad de su familia, ciega ante los sucesos de la guerra. Pero va atando cabos, descubriendo el trabajo se su esposo hasta llenarse de dignidad para abandonarlo porque no puede compartir esa atrocidad. La transformación del personaje le da matices de credibilidad y contundencia actoral.

Fotos tomadas de: http://www.labutaca.net/
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