miércoles, marzo 10, 2010

Aforismos sin ritmo 2

No me arrepiento de haber nacido porque no fue mi decisión. La culpa es de mis padres que en ese arrebato de amor y buscando el varón para preservar el apellido, decidieron traerme a este planeta.

No me arrepiento de haber nacido pero sí de casi todas las cosas que he hecho desde ese día y especialmente de las que dejé de hacer.

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Si dios es quien concede la alegría, es un negociante bastante cabrón. Concede un atisbo de alegría para cobrarnos con sufrimiento unos intereses usureros.

Por cada día de alegría que dios me concedió, me cobró con tres de sufrimiento. Esa debe ser su idea de la justicia divina.

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Soy muy hedonista como para resistir un pequeño dolor. Soy alérgico al esfuerzo y a la tristeza.

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Sigo siendo el mismo niño llorón que no podía contener las lágrimas cuando la hermana le decía “llore y le creo”, “llore como una magdalena”, “llore nena”. ¡Y sigo siendo esa nenita que nunca jugó fútbol para no ser lastimado!. Ese niño que se escondía debajo de la cama a llorar su incapacidad de controlar la rabia. Pero ahora lo hago escribiendo.

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Soy una nena, una magdalena que no soporta estar dos días solo o un día sin recibir un gesto de cariño.

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La vida es un privilegio para los demás. Yo llegué tarde a la repartición, porque en realidad no la quería recibir. Entonces tuve que conformarme con alguna de las viditas maltrechas que quedaban en el rincón del inventario. Con ella he intentado soportar estos años, pero cada día es más difícil.

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Sé que mi esposa será una viuda joven.

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A mí no me dieron esa especial facilidad para vivir que le veo a casi toda la gente, a mí la vida me queda grande. No puedo con los pequeños detalles que van desde lavar el plato, hasta pagar los servicios públicos, pasando por tramitar una hipoteca o amarrarme los zapatos. Soy un impedido para la vida, soy un minusválido de la cotidianidad. Mi imaginación vuela de flor en flor, pero mi cuerpo se ancla a un salario creyendo tener la respuesta.

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Soy una especie de amargado metódico o mejor de suicida perezoso.

Yo quisiera tener la sonrisa de comercial de coca cola que tienen mis alumnos, yo quisiera pasar por la vida sin mas preocupación que la marca del zapato o la canción de moda. Pero tengo este costal de anzuelos que no puedo organizar.

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No conozco el nombre de la sensación que tengo cada mañana. Es una sensación confusa para la que no encuentro definición en el diccionario. ¿Cómo nombrar a esa mezcla de compasión y risa que me doy cada mañana frente al espejo?.

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