jueves, marzo 31, 2011

Cuatro argumentos para las conversaciones con mi esposa

Amor mío:

Sé que hace mucho tiempo no te escribía,  pero lo que a otros les parece tan fácil a mí me cuesta tanto.  Combinar un sujeto con un predicado, como decía mi profe Blanquita de primero de primaria,  me resulta toda una hazaña.


Estos tiempos no han sido fáciles.  Papá me enseñó que todo cambio es para bien y que todo lo que pasa en la vida es para bien porque todo nos puede enseñar algo.

Sacando optimismo de donde no lo tengo,  supongo  que las cosas van a mejorar...  incluida mi tolerancia y tu baja tolerancia...

Leyendo de uno y otro lado,  encontré cuatro argumentos sobre distintas conversaciones que solemos tener,  te las recomiendo:

Sobre el carro, dice Marta ruiz,  bloggera de la silla vacía:

"Vivimos en una sociedad desigual y precaria en oportunidades, cuyo equívoco es creer que el carro es la prueba ácida del ascenso social, de que la clase media está creciendo. En realidad los carros que pululan prueban lo contrario: que ante la falta de un real esquema de democratización en la sociedad, cada uno toma lo que puede para paliar la frustración. Y supongo que casi siempre es un carro. En sociedades desiguales, es imposible que exista un sentido de lo colectivo. Por eso sólo en sociedades donde la clase media es un hecho real, donde hay un sentido de lo público, la gente puede vivir sin carro, y subirse la autoestima, caminando o en una bicicleta. Porque cualquiera puede tenerlo, cualquiera puede prescindir de él."

Sobre el trabajo virtual de un filósofo,  dice Sergio De Zubiría en la revista Arcadia:

"“Quizás el ‘massmediatizarse’ pueda quitarle rigor al filósofo, y el rigor hace parte de su identidad intelectual”, explica Sergio de Zubiría, profesor de filosofía de la Universidad de los Andes y quien se ha especializado en temas como la filosofía política, las relaciones entre la cultura y la violencia y los debates y problemas en torno al concepto de tolerancia. “Hay una cierta actitud fóbica, pues al filósofo le parece que si participa en los medios, su pensamiento puede volverse liviano, de poca densidad”. 

Sobre el sentido de una clase de filosofía y la inutilidad de la sabiduría, dice mi paisano Juan Esteban Constain en El Tiempo:

"Mi clase, en sus modestas proporciones, es para eso: para vacunar a los muchachos contra el terrible dogmatismo de la ciencia -la Ciencia como ideología y como religión, qué vanidad, qué estupidez-, y para que recuerden siempre que la universidad debería formar sabios, no burócratas. Gente con criterio y conciencia, no con un Blackberry.

    Y la sabiduría es un poco así: desprevenida, voraz y curiosa impertinente. Como Las noches áticas. Y sobre todo, sobre todo, está hecha de cosas intangibles y aparentemente inútiles. De imágenes y de canciones y de libros y de mundos. De cosas que no sirven para nada -eso dicen los listos, llenos de cables-, como los sonetos de Shakespeare o el latín. Para nada, salvo para salvarnos de la soledad."

Y a propósito de nuestra conversación sobre el método para escribir una novela en la que yo decía que son proceso,  largos,  dispendiosos,  tediososo y hasta poco productivos y tú decías que no necesariamente esa es una regla para escribir una novela,  el ganador del Premio Alfaguara de novela le responde a El Espectador:

"¿Cómo fue el ejercicio de documentación?

Fue muy azaroso y tuvo algo de pequeña aventura periodística, porque el primero de los documentos que construyeron la novela me llegó a las manos en 1999 y fue la grabación de la caja negra de ese vuelo de American Airlines, que se estrelló cerca de Cali, en 1995. A partir de este documento otros materiales fueron llegando a mis manos, por ejemplo, las cartas de un norteamericano que vino con los Cuerpos de Paz a finales de los 60, y así, poco a poco mezclando investigación consciente y entregándome al azar se fueron armando los personajes. Si no fuera tan largo ese proceso, tan dispendioso y tan poco práctico, sería la manera más fácil de escribir una novela, porque casi que los personajes se van construyendo solos."

Pues no sé,  son simplemente cuatro argumentos de gente de uno y otro lado que terminan hablando de lo que tú y yo hablamos,  aunque hablemos menos de lo que yo en realidad quisiera,  aunque el silencio al que me einvitas me haya enseñado tanto en estos años y por eso y otras tantas cosas nuevas para mí,  cada día te amo mas.
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