sábado, septiembre 03, 2011

La transformación del cisne negro


Título: El cisne negro
Director: Darren Aronovsky


Nina (Natalie Portman) es una bailarina delgada y frágil que busca la perfección en su danza.  Quiere el papel protagónico en el nuevo montaje de la compañía: El lago de los cisnes,  que tendrá una nueva coreografía del director Thomas (Vincent Cassel).


El reto del montaje es que la bailarina escogida deberá interpretar a los dos personajes.  Nina no tiene problema para hacer el cisne blanco pues es grácil y liviana,  pero el coreógrafo no ve en ella al cisne negro,  el malvado hermano gemelo del protagonista. 

Nina vive con una madre sobreprotectora (Barbara Hershey) quien proyecta  en su hija su frustrada carrera como bailarina. La joven vive llena de temores y obsesiones con la comida y con su piel, tiene pesadillas con el cisne negro y oculta sus dolores en el movimiento.

Una vez gana el papel empieza una tensa relación con el director quien la manipula y la seduce para que encuentre su fuerza interior. Acosada por la envidia de otras bailarinas Nina le reclama Thomas pues Lily (Mila Kunis) le quiere quitar el personaje.  El director le dice que todas las bailarinas del mundo quieren ese papel pero nadie diferente a ella misma la aleja del personaje.

El día del estreno por fin Nina enfrenta sus miedos,  al espectro de Lily y a sí misma.  Durante el forcejeo en el camerino un fragmento del espejo roto ayudará a asesinar sus propios miedos, saldrá al escenario radiante y de las llagas de su espalda saldrán dolorosas plumas negras.  Sus ojos se ensangrentarán y Nina descubrirá en sí misma a otro ser fuerte y poderoso,  será por fin el cisne negro.

La película es una exploración en la psique de la protagonista quien busca la perfección en la técnica,  pero la encontrará liberándose de sí misma en la interpretación de un personaje antagónico e involucrará su propia vida en el  la historia de la obra.  Así como el cisne blanco se tira al abismo al ver que su príncipe está enamorado de la princesa,  Nina terminará la función agonizando en medio de la ovación del público.

Ahí se funde la historia de Nina con la historia del Lago de los cisnes,  se aclaran las dudas sobre sus visiones y el mensaje de la historia queda claro: La única forma de encontrar la libertad es morir.

Aronovsky arma una película memorable,  con una dirección de arte detallada muestra la tras escena de un espectáculo de ballet,  los ensayos,  el sudor,  el esfuerzo de las bailarinas; así como sus egos,  vacíos y envidias.   Y encuentra en los rostros y las miradas un código narrativo que nos permite entrar,  confundirnos,  padecer las neurosis de la protagonista,  pero,  a diferencia de ella;  salir ilesos pero conmovidos.
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