Mi sargento Tique era uno de los suboficiales más altos y fornidos del ejército, medía dos metros con cinco centímetros, era moreno y robusto. Solía decir que tenía lo mejor de las tres razas:
- Soy tan fuerte como el negro, tan malicioso como el indio y tan hijueputa como el blanco.
Tenía el pecho lleno de cursos y condecoraciones: lancero, paracaidista, fuerzas especiales, comando urbano, alta montaña, fundador de brigada móvil y la insignia que más quería: curso Airborne que hizo con la Armada de los Estados Unidos. Los sargentos más antiguos se burlaban de del SS Tique porque se la había pasado de curso en curso y nunca había vivido la guerra de verdad.


