sábado, junio 06, 2009

Cartas de mi padre

Fuí a Bogotá y desocupé un cajón de recuerdos que estorbaban en el armario de mi madre, destrocé toda la correspondencia que envié durante mi año en el Amazonas, papeles de contratos interventorías y otras majaderís y rescates unos pocos pero muy valiosos tesoros; entre ellos dos carta que mi padre me escribió, una para mi cumpleaños número quince que me trazó un norte moral y una del 2002 en la que me regala (Según él) el primer billete de mil pesos de muchos miles que puedo llegar a tener.

Transcribo entonces las cartas de mi padre y anexo la imágen como prueba de su amor infinito.

Santa fé de Bogotá D.C. Enero 10 de 1994


Para Oscar Felipe:

Hace precisamente un año nos encontrábamos aquí en este mismo sitio festejando los 14 de mi hijo. Le decía en pocas palabras que había llegado por la puerta grande a los albores de la juventud y le aseguraba con cariño mucho futuro en su trabajo, en sus inquietudes teatrales, en el estudio y éxito con las chicas.

Le decía también que en todo momento buscara la unión familiar. Mirando en retrospectiva veo que todo eso se le cumplió en 1993.

He querido recordar estas frases para magnificarlas hoy que Oscar Felipe ya ha traspasado esa puerta y se encuentra en la ruta bien definida de la juventud. Bien sabemos que esta época no siempre es fácil, sencillamente porque los jóvenes siempre se encuentran incomprendidos y no encuentran el espacio para ubicarse mejor. Pero si tienen claro que es también la época del pleno aprendizaje, de buscar los caminos de la madurez y lograr ser un elemento útil a la sociedad, entonces nadie podrá detenerlos. Será un esfuerzo constante y este esfuerzo recibirá el premio directamente proporcional al esfuerzo y al trabajo, obviamente no lo habrá si hay pereza o apatía de vincularse con la comunidad, no se logrará nada espiritual así exista una gorda cuenta en el banco.

Queda pues un largo trecho por recorrer, los amigos, la juventud, la rumba, el estudio, las expectativas notables, el amor por el trabajo, posiblemente un servicio militar obligatorio, la universidad ¿El teatro?, el entendimiento y la aceptación de las normas que nos rigen y el progreso personal como consecuencia lógica de todo lo aprendido.

Me gustaría que a partir de hoy y cuando hayan transcurrido unos veinte años algún amigo pudiera definir a Oscar Felipe y afirmara sin titubear: “es un hombre dotado de excepcionales características. Inteligente, ágil y brillante, inusitado valor y honestidad personal. Dotado de una impresionante capacidad de trabajo, memoria y análisis de la coyuntura. Un extraordinario estudioso y conocedor de la cultura y las costumbres de su pueblo, un hombre bueno”.

Solo entonces podré estar seguro de que ese amigo ha definido a un líder, a mi hijo.

Oscar Hernán Chávez Gómez

Bogotá D.C. Marzo 14 de 2002

Para: oscar Felipe

De: Oscar H.

Asunto: el primero de mil pesos

Te envío el billete 00344900 como un símbolo de los miles o millones que puedes atesorar, recibir, endosar, cambiar y transferir a varias causas.

He visto tu preocupación por conseguir papel moneda colombiana, tan de poco valor en el concierto de las naciones, que de seguro te tocará en un futuro cercano conseguirla en dólares, euros, libras esterlinas o yenes. No digo que en marcos pues hace mucho rato no volví a escuchar nada de Alemania.

Lo cierto hijo mío es que tu esfuerzo será bien recompensado; ya sabes que somos muchos los que creemos en ti, que sabemos de tus ejecutorias, de compromisos y responsabilidades. Tal vez lo urgente o lo importante es hacer la tabla de prioridades: a) estudio, b) trabajo, c) familia, d) descanso, e)…

Por ahora tendré que terminar como dice Cohelo:

“Cuando una persona desea realmente algo, el universo entero conspira para que pueda realizar sus sueños. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar el lenguaje que está mas allá de las palabras, el que muestra aquello que los ojos no pueden ver”.

Ahora se que todos quienes te rodeamos no somos sino unos conspiretas.

Att.

Papá

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