jueves, agosto 06, 2009

FACTOR X 2009

Toda generalización es absurda incluida ésta. A pesar del riesgo de rayar en ese absurdo tanto por el tema como por las conclusiones; me dispongo a hacer una serie de observaciones sobre la nueva temporada de “El Factor X” 2009 desde la perspectiva de la narración:

Al ver las audiciones de El Factor X el espectador siente que por lo menos tiene dignidad.

El Factor X es chistoso, produce risa; es chistoso ver los peores defectos colombianos, da risa ver el nivel de ridículo al que pueden llegar las clases populares. Porque en el fondo es un programa clasista que se divierte con la ilusión de salir de la pobreza con el disfraz de la fama.

Hay largas filas de gente que no tiene la menor idea de que la música es un lenguaje con unas leyes, con una notación, con un entrenamiento, pero todos sueñan con ser cantantes, es decir, sueñan con ser algo que desconocen.


Factor X es un programa familiar que quiere abarcar un amplio target desde los niños hasta los adultos mayores, con géneros musicales que van desde la carrilera hasta el reggaetón, en síntesis es un salpicón de sonidos y emociones multitarget.


La narrativa está muy bien armada. Los jurados posan de sabios y versados en el negocio de la música. Representan bien su rol dramático:


Jose Gaviria es el técnico, finge de presidente del jurado, siempre habla de primero y regaña a los asustados participantes. Les explica cuestiones sobre afinación, dicción e interpretación que los participantes no le entienden.


Juan Carlos Coronel juega a la sabrosura, al bonachón, a veces sale con sus chistes para distensionar el ambiente.

Y Marbel que en sus buenas épocas era la mujer mas boleta de la farándula colombiana, la regordeta tatuada- en-el- seno; aquí finge de la cariñosa mamasita; les dice amor y papasito a los participantes quienes le dedican canciones y le dan besos. En suma los productores de Factor X si que saben de narrativa audiovisual.


El elenco elegido incluye jóvenes de pintas locas, de pelos teñidos, de medias coloridas, de gafas gigantescas, al fin y al cabo lo importante es promover la idea de que cantar es una locura, que la imagen vale mas que lo que cantas, que el talento sirve para no parecerse a los demás y que para cantar mejor debes tener una mejor pinta, en suma se incentiva la sociedad cosmética que produce dividendos.


Para manipular el sentimentalismo clasista sacaron a un negrito de una comuna de Medellín. Llevaron las cámaras para mostrarlo bajando de la terraza allá en la loma y en el fondo la gran ciudad. Al público le encanta los “pobres talentosos” que a punta de “talento” pueden ser famosos y salir de pobres.


También incluyeron a un señor sin un brazo, el día que lo saquen porque no canta lo suficientemente bien, los medios de comunicación harán un gran debate nacional sobre la discriminación en Colombia. Los noticieros preguntarán si lo sacaron por ser minusválido o por falta de talento y los televidentes tendrán grandes emociones: alegría por ver a un minusválido haciéndose famoso, angustia porque a pesar del esfuerzo no lo logró y rabia porque en el país no hay espacio para los minusválidos. En suma, un solo personaje les traerá bastante dinero.

El elenco incluye dúos de señoras campesinas encargadas de demostrar que los campesinos son humildes y honestos, recibirán las críticas del jurado siempre con respeto y dándole gracias a dios. Mientras los jóvenes cantantes no permitirán que los jurados critiquen su talento, porque los jóvenes X son optimistas, seguros de sí mismos, saben lo que tienen y lucharan contra todo lo que se oponga a sus sueños. Lo que demostrará la mala influencia de Paulo Cohelo en la clase media colombiana.


Hay audiciones tan horribles, imitadores de voces, comediantes, payasos de restaurante, compositores cómicos que serán grabados por algún comerciante avispado. Así las canciones de los que NO pasaron a Factor X serán los éxitos de diciembre en las radios populares.

Uno de los principales aciertos narrativos es la presentadora Andrea Serna, bella y sobria, ecuánime y defensora de los pobres participantes. Es de lejos la única mujer colombiana que se podría vestir con un trapo de cocina y se le ve elegante.


Si son ciertas las cifras de miles de personas haciendo fila para presentar audición frente al jurado del Factor X, estadísticamente este programa puede ser una muestra representativa de eso que llaman “identidad colombiana” pues nos permite confirmar que:


El colombiano no entiende:

El jurado dice: Eres la peor audición del día. No tienes ninguna posibilidad dentro de la música. Y la participante sale a decir: Pues me dijeron que si tengo talento pero me falta un poquito.

El colombiano no tiene dignidad:

Jurado: Yo solo puedo sentir pena ajena.

El colombiano es inocente.

Participante después de un triste número de humor e imitación de voces: Gracias, uno a veces cree que está bien pero necesita que alguien le diga que no está tan bien.

El colombiano es optimista

Participante: “pero no importa, ya verán porque aquí hay talento, lo voy a lograr, lo que tengo es sandungueo ya tu sabe, eso es lo que hay”.

El colombiano es ignorante:

Jurado: ¿y usted si sabe hablar ingles?

Participante: so so.

El colombiano es violento:

Jurado: esto es un no.

Participante 1: Yo no se estos hps qué es lo que están buscando.

Participante 2: José se quedará en factor X porque no le dio para mas, Juan Carlos eres un patacón pisao y Marbel te puedes ahora con su collar de perlas.

En síntesis: el colombiano es patético, cree que se puede ganar la lotería sin siquiera comprarla.


Las imágenes están enlazadas con su sitio de origen y son utilizadas solamente para ilustrar este artículo.

Publicar un comentario