miércoles, diciembre 30, 2009

Modelos pedagógicos. Capítulo 6

CAPÍTULO 6
UNA REFLEXIÓN CRÍTICA SOBRE EL SER Y EL DEBER SER DEL MODELO PEDAGÓGICO APLICADO POR UD. EN SU ESCUELA.

Creo que hay personas que piensan en las partes y otros que piensan en el todo. Yo soy de los segundos, intento ver el todo así puedo interpretar las partes, mi esposa ve las partes, los detalles, lo específico. Y desde esas dos miradas intentamos comprender el mundo

En las clases de diseño que acompaño en el Colegio Bilingüe Espíritu Santo, pretendo que los estudiantes entiendan el todo del proyecto de síntesis, por ejemplo, si vamos a diseñar una embarcación con materiales reciclados que pueda flotar con cuatro personas, yo creo que haciendo la embarcación el estudiante deberá relacionar los conceptos físicos de la flotación y las nociones prácticas de los amarres y usos de materiales. Mi esposa cree que yo debo hacer una clase para enseñarles cada amarre, otra clase para los materiales, otra para el diseño de la embarcación y otra más para fabricarla.

Entre esos dos extremos conceptuales nos movemos en la práctica pedagógica. Alguna vez me tacharon de activista, pero cuando vieron la sustentación teórica construida por los estudiantes alrededor de un proyecto de diseño como una valla publicitaria, me tacharon de teorético. Yo me considero más del lado de la praxis, del pensamiento en la acción y de la acción en el pensamiento.

Con estos ejemplos quiero demostrar que mi práctica docente está íntimamente ligada a las construcciones teóricas a partir del análisis y la reflexión sobre situaciones concretas, lo que De Zubiría llama “aprendizaje por descubrimiento”; pero que esta estrategia no se queda en la simple actividad, sino que la actividad permite la teorización y la teorización permite la actividad.

Así de forma indisoluble teoría-práctica hacen posible el conocimiento y el docente es un simple intermediario, un facilitador. En este concepto el conocimiento no es “transmisible” y es mas un “descubrimiento” una conclusión del estudiante.

Esta visión de un ideal pedagógico exige una posición menos magistrocéntrica por una paidocéntrica y no quiero caer en las caricaturas del activismo pedagógico: “para conocer los efectos del fuego, el estudiante se debe quemar”; pero seguramente mejor que una descripción oral sobre el fuego, poderlo manipular en el laboratorio a la luz de la teoría física, contribuiría a la comprensión del estudiante sobre ese elemento natural.

Así como lo plantea Jorge Orlando Melo: “La función primordial de los docentes debe transformarse: en vez de dictar clase les corresponde volverse guías de la actividad de búsqueda de los estudiantes, actividad que se desarrolla fundamentalmente en la biblioteca y en los laboratorios”
[1], las meras explicaciones sin referentes reales así como las meras experiencias sin análisis teórico, seguramente no producen verdaderos conocimientos, sino meras reproducciones memorísiticas.

Si bien esta discusión no se puede plantear como un péndulo de extremismos entre teóricos y prácticos, porque el conocimiento tiene esas dos dimensiones; la pedagogía que yo planteo diariamente desde el ser y el deber ser, es la praxis: el pensamiento en acción y la acción en pensamiento.


[1] Melo, Jorge Orlando. En: Mensaje de error: la educación superior y las bibliotecas. Consultado el 20 de noviembre en http://jorgeorlandomelo.com/mensajeerror.htm
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