Una par de amigas van a pasar una temporada en Barcelona.Una debe terminar su tesis sobre identidad catalana antes de casarse y otro desea descansar después de producir una película de doce minutos sobre la dificultad de definir el amor.
Juan Antonio (Javier Bardem) un artista famoso las invita a un fin de semana en Oviedo,donde cenarán,tomarán unos buenos vinos y harán el amor.¿”Harán”,quiénes?,pregunta Vicky y él responde: “pues los tres”.
A partir de esa desvergonzada (y honesta) propuesta se teje un extrañotriángulo, cuadrado, pentágono amoroso donde interviene la exesposa de Juan Antonio, María Elena (Penélope Cruz) una depresiva y suicida artista, complemento ideal de Juan Antonio para “inspirarlo y hacerlo sufrir”.
Así se configura el concepto central de la historia: “el amor romántico es incompleto”, siempre hace falta un ingrediente para el amor perfecto. En esta historia el ingrediente es otra persona, Cristina(Scarlett Johansson) que termina enamorada y conviviendo con el artista y su exesposa,en un triángulo sexual mediado por la pintura y el cuarto oscuro de la fotografía.
Mientras tanto Vicky (Rebecca Hall) se casa con su prometido sin ser muy feliz pues había quedado flechada por Juan Antonio.
Por un momento todo es alegría,la exesposa suicida se recupera, el trío logra un equilibrio creativo montando bicicleta y comiendo en el campo.
Al final el verano acaban y las amigas regresan a su país con una anécdota mas para sus vidas,incluso una mirada cómplice insinúa un posible encuentro lésbico entre las dos.Así con un toque de morbo cómico,concluye una historia elemental con toques de diversión y superficialidad.
A la larga la historia no es mas que una caricatura de un grupo de bellos “librepensadores intelectuales burgueses”,de las “relaciones abiertas” y “el sexo libre”.Un personaje incluso afirma que “el artista atormentado e incomprendido en busca de sí mismo es un cliché aburrido”,entonces la película parece una autocrítica,una autoburla del director y sus amigos.
En términos generales la película sorprende poco y parece solo otro eslabón en la larga lista de películas cómicopsicológicas de Woody Allen,pero con un ingrediente adicional: la reiteración en las locaciones parece un infomercial turístico de Barcelona y de Oviedo.¡Dan ganas de pasar unas vacaciones para conocer la hermosa arquitectura de Gaudí!,aunque el director diga que “no pensaba en otra cosa que no fuera crear una historia en la que Barcelona fuera un personaje mas”.
Una joven rubia de la comuna logró asistir a la facultad de medicina,al parecer con mucho esfuerzo se convierte en la mejor estudiante pues sueña con sanar a la gente,pero su novio “Calvo”,el matón del barrio, no quiere que ella estudie pues él puede mantenerla.Después del escándalo de celos, Ana Eliza decide terminar el noviazgo.Calvo enloquecido y enmarihuanado mata al hermano y a la madre de Ana Eliza quien decide irse a otra ciudad con su otro hermano quien sufre de una extraña enfermedad mental.
En la capital buscan ayuda de la tía Estela propietaria de un prostíbulo.El socio de Estela intenta violar a Ana Eliza quien en el forcejeo le corta la cara. Desde ahí empiezan una serie de situaciones entre terribles y absurdas,en un mundo de violencia,droga,prostitución y venganza.
Después de muchas persecuciones y equívocos que pasan de lo tragicómico a lo grotesco,Ana Eliza encontrará el amor en Julian,la única persona que le prestará ayuda en la ciudad.
Adriana Arango produjo una especie de “película de autor”,con un guión inteligente,divertido y mordaz.Describe personajes crueles y caricaturescos en una atmósfera de novela negra muy refrescante frente al “realismo”imperante en la escena del cine colombiano.Evidentemente toca temas “actuales” pero desde la perspectiva humana del personaje Ana Eliza,en una metáfora sobre la violencia,el dinero,el poder,los vínculos familiares y obviamente el amor.
Antonio Dorado (El Rey) empezó a dirigir pero la productora cambió al director durante el rodaje,con el inconveniente de que el nuevo director Robinson Díaz (Bolívar soy yo) también actuaba en la película;así las cosas,con un director retirado,una productora-autora y protagonista y un director-actor; la película se ve claramente fragmentada y a veces acéfala.
Por ejemplo: Ana Eliza pierde su acento paisa de un momento a otro,pierde el aire de niña inocente de un plano a otro y en general no logra unidad dramática del personaje.La música “tropical”,la buena salsa de Yuri Buenaventura no se integra orgánicamente con el montaje. La fotografía intenta reforzar la ubicación de las locaciones pero se ve discontinua e improvisada y en general queda una sensación de incertidumbre sobre el lugar de los hechos,¿En qué pueblo o ciudad sucede la historia?,¿O son ciudades imaginarias donde habitan esos extraños personajes?.
El principal logro de Te amo Ana Eliza es narrar una historia compleja pero compacta,con personajes disímiles en una especie de comic urbano. Es arriesgarse a una narrativa “personal”, usando recursos audiovisuales interesantes como la distorsión del audio para resaltar algunos textos. Es jugarle a los excesos de la fantasía-realidad tan dolorosa y risible de este país.
El otro logro es armar un equipo de producción “independiente”para narrar una historia que obviamente era necesaria para la autora. Terminar la película en contra de las adversidades y la presión “comercial”, también gracias al elenco con amplia trayectoria en teatro,cine y TVquienes le dan seriedad y verosimilitud a los personajes, aún en la clave cómica,farsesca y exagerada que les pedía la historia.
Después de las escenas de tortura,de traiciones,de matones justicieros,de tanta muerte absurda; Ana Eliza logra entrar a la especialización en cirugía,el médico profesor le pregunta "usted si resistirá o si se desmallará con la primera gota de sangre que vea,como todas la mujeres" y la joven médica le responde: ¿Acaso cuánta sangre tengo que haber visto para operar con usted doctor? Y así la metáfora de fondo queda develada.
Yo entiendo que un sacerdote intentó abusar de un menor de edad y que el menor de edad esta "enfermo de sida", ¿alguien entiende algo diferente?.
Pero resulta que la noticia trata sobre un sacerdote que le da un beso a un joven, lo amenaza con una supuesta arma y lo lleva al baño, pero lo detienen en la estación de servicio público, después:
"Al ser conducido a una prisión común y ante el temor de convertirse en víctima de abusos sexuales por parte de otros presos, el religioso alegó que tenía sida, lo que fue corroborado por exámenes médicos a los que fue sometido.
De acuerdo con el diario O Globo, el resultado positivo del examen de sida fue confirmado por la propia Confederación Nacional de los Obispos de Brasil."
Entonces resulta que el enfermo era el sacerdote, no el joven. Vuelvo al titular, pero me insiste en que era "un menor enfermo de sida".
Supongo que a los redactores de El Espectador les queda muy fácil copiar y pegar de la Agencia EFE.
A propósito de mi carta abierta al Teatro Matacandelas, relaciono la reseña del maestro Sandro Romero Rey, con quien coincido en varios puntos: 1. Yo descubrí a Poe cuando era niño y creo que allí el miedo se devoró mi alma 2. el Teatro Matacandelas, uno de los grupos escénicos más importantes del teatro colombiano de todos los tiempos, se decide por la suicida intención de traducir a Edgar Allan al lenguaje de las tablas 3. A lo largo de hora y media nos vemos sumergidos en una burbuja negra, sólo iluminados por velas, donde los actores construyen imágenes y declaman entre susurros y aullidos los textos del escritor norteamericano 4. “No entendí nada”, me dijo un espectador a la salida del teatro y yo creo que estuvo bien. Es un montaje en el que el entendimiento no está dado por la razón ni por las leyes aristotélicas de planteamiento-nudo-desenlace. 5. Debo confesar que prefiero los montajes de Cristóbal Peláez a los de Musati. Son dos visiones distintas, ya lo sé. Y supongo que los del Matacandelas necesitan, de tanto en tanto, otras miradas y otros desafíos. 6. El viaje a los infiernos de Allan Poe nos sirve a todos. Al grupo, para enfrentarse al demonio de lo imposible y a los espectadores para que no nos olvidemos que la belleza también se nutre donde se aposenta el horror.
Esta lectura me devolvió el alma al cuerpo, pues todo parece indicar que no fui el único que no entendió mucho.
Paseando por lo blogósfera del diseño que realmente es la única que últimamente me sorprende y me divierte, encontré este bello y sencillo juego-animal-tipográfico. www.bemboszoo.com/
Aprovechando el año sabático en el que no presenté propuesta ni me integré a ninguna comparsa, fui a ver el desfile de Comparsas para Bogotá desde el andén como cualquier espectador el pasado 10 de agosto de 2009, entonces transcribo una serie de observaciones sueltas como siempre, con un profundo sentido autocrítico, imaginándome a mí mismo desfilando, inventando imágenes para un desfile efímero.
Desfile de comparsas o la repetción de la repetidera.
Hay una serie de imágenes que se repiten año tras años, como clichés, como caricaturas de sí mismas, que no se recrean si no que se desgastan en cada repetición, como una fotocopia de la fotocopia de la fotocopia, esta peder la imagen inicial. Por ejemplo:
Una figura en zancos que "manipula" mediante cuerdas a otros personajes como si fueran marionetas. Los personajes llevan colgados desechos y otros van con el signo pesos en papel brillante.
La muerte, con camisa de huesos todo.
El Zanquro jinete de una animal mítico bípedo que al parecer se "ajusta" a cualquier tema de comparsa.
Los gigantes títeres inexpresivos. sin cuerpo, sin articulaciones, sin "animación".
El naturalismo a ultranza: Una escena de un parto en una cama con el texto "Ya va a nacer" y unos personajes que gritan histéricos.
Los trajes y atrezos sin propuesta plástica.
Los overoles: son el comodín de las comparsas. Pueden ser negros o de "color vivos" y básicamente sirven para uniformar cualquier comparsa sin mucho esfuerzo.
La "música experimental" con tarros y canecas: ¿Música?¿O la mala influencia de los Stomps?
Sumo sacerdote de la patafísica teatral surcontinetal:
Con todo respeto y la humildad que me otorga la distancia y todas sus enseñanzas,me autorizo a escribir y enviar estas palabras sin desespero y con afecto a su trabajo,a su persona y a al grupo que comanda.
Empiezo por reconocer en el mejor lenguaje farandulero que soy un FAN de Matacandelas,que mi vida personal y mis búsquedas estéticas han tenido como faro al Teatro La Candelaria y al Teatro Matacandelas como una santísima dinidad, a García y a Peláez como dos iluminados sacerdotes y a sus constructos teóricos como dos referentes innegables de la depuración,la técnica,la práctica y especialmente de la poesía del teatro colombiano.
Sin miedo a extenderme en las banalidades de la adulación;quiero contarle que he copiado muchos de sus argumentos sobre el oficio teatral (siempre citando la fuente como lo manda la santa madre ciencia),que lo cito por pura estrategia de citar eminencias incuestionables para hacer mas sólidos mis discursos sobre el teatro y la cultura,que lo he topado en cuanta conferencia,festival o función he podido en diferentes regiones del país;como en esa película mexicana de “El niño y el Papa”,he corrido para alcanzar a entrar en salas,auditorios o pachangas donde usted o uno de los suyos esté presente.
Solo para ilustrar mi grado de admiración,me permito contarle que mi visión sobre el teatro cambió radicalmente desde que ví Los Ciegos, que conocí a Pessoa gracias a O Marineiro y que Pessoa se convirtió en un oasis poético ante la estupidez cotidiana.Que leo y soy capaz de releer los documentos de su página web que como notas pueden parecer desordenadas pero en conjunto demuestra una postura estética con un sólido piso ético con la vida y ese extraño oficio del Teatro que ustedes dignifican día a día.También por Matacandelas conocí la patafísica y sin eurocentrismo agradezco tener tan cerca algo de dadaísmo,surrealismo, simbolismo o expresionismo para contrarrestar tanto folclorismo de la financiación cultural regional. Que tengo un video de la primera vez que entramos con un grupo de actores a la sede de Matacandelas,como un hecho histórico para nuestro grupo.Ni hablar de su caicedofagia tan saludablemente contagiosa y no crea que es exageración decir que terminé llorando a moco tendido por la fuerza y belleza de la Chica que quería ser dios…
Tenía que empezar por esta declaración de amor a Matacandelas para contar mi reciente anécdota en esta búsqueda:
El pasado 8 de agosto de 2009 por casualidad estaba en Bogotá y como un buen “fan”, no me podía perder ese pedacito de la gira Bogotá Simbolista. Me correspondió la última función de la Caída de la casa Usher.Debo aclarar que ando en plan de alfabetización teatral con mi joven esposa quien de teatro conoce básicamente los espectáculos de Disney sobre hielo,pero el Teatro Libre del centro no me ha ayudado pues hace unos meses la invité a ver Los hermanos Karamazov y se quedó dormida.
Esa noche no empezó bien,en la fila me topé con varios de esos jóvenes actores de la TV y el cine actual,un halo de farándula rondaba el solar (¿lunar?)del Teatro Libre atestado de gente.Al tercer llamado un señor explicó que el público no entraría por las puertas habituales.Como usted bien lo ha dicho en público,en ese momento una voz dentro de mí empezó a decirme: “esto no me va a gustar,esto no me va a gustar”,pero agarré con fuerza la mano de mi esposa para escuchar una grabación de un texto extraño,con ese aire impostado de eso que llaman “lecturas dramáticas”.
Yo no se si es que soy muy aristotélico al buscar unidad tiempo-espacio-acción,pero en ese primer texto no encontré pistas sobre estos tres elementos.En el camino hacia fuera de la sala vi el afiche de la temporada que me dejó retumbando la palabra “simbolista”.
Entonces esa voz interna tan cansona me explicaba: “Es una obra simbolista,ahora hay que caminar y es posible que entremos por la puesta de atrás,así los pasos del público serán parte de los símbolos de la obra,es que estos matacandelos son muy locos”.
Y efectivamente empezó la procesión por la acera,pero nadie tuvo la decencia de avisarme que el espacio público está protegido por un ejército de bolardos puestos en fila india justo para golpearme la rodilla derecha.Desde allí el dolor empezó a ser uno de los principales símbolos de la obra.
Cojeando y sin tragarme el madrazo llegamos al Chorro de Quevedo donde una pareja de actores callejeros tenían un círculo de gente dándoles monedas en un sombrero,por un momento los públicos de las dos “obras” se confundieron,pero alguien de logística indicó que la entrada era misteriosamente por la izquierda junto a unas ruinas de una casa de ese barrio viejo de La Candelaria.
“La Caída de la Casa…claro y nos hacen caminar por las ruinas,como para hacer mas fuerte la carga simbólica,es que esos matacandelos son muy simbólicos”me decía la impaciente la voz interior que quería calmar el dolor de mi rodilla.
Creo que bajando esas escaleritas,junto a las velas,sucedió una escena de la que no pude escucharni ver nada,porque estaba justo detrás de un grandulón e intentando no golpearme o caer en alguno de los huecos de la ruina.
Lentamente entramos a la sala,en la entrada,a la derechahabía un personaje con un violín y otros personajes a los que no me atrevía a catalogar como ángeles.Por primera vez tenía a los personajes de Matacandelas tan cerca y los vi tan humanos que alcanzaba a diferenciar su piel del maquillaje y hasta el color de su pelo,yo que en serio creía que los actores matacandelos eran ángeles.
No alcancé a entrar al escenario,un personaje sentado en las escaleras me indicaba seguir a la silletería tradicional.Justo ahí recordé la obra el álbum del teatro Tecal hace varios años y la extraña sensación de ver unos cuadros congelados en la trasescena,pasar por el escenario para caer en la silla de siempre.Pero efectivamente estaba nuevamente en el teatro Libre a punto de ver a Matacandelas.
Mientras el público terminaba de entrar y extrañamente los personajes fingían de acomodadores,yo hacia un repaso en mis recuerdo para ver qué tanto conocía a Edgar Allan Poe,pero como siempre mi ignorancia me llevó a un pequeño recuerdo de las lecturas adolescentes donde sentí terror cuando alguien abrió la puerta del cuarto donde yo estaba leyendo,creo que esa anécdota me llevó a arriesgar mis primeros cuentos.Pero de Edgar Allan,no recordaba ningún “argumento”,solo algunas sensaciones de oscuridad,soledad y terror.
La función comenzó y la rodilla no me dejaba de doler,juro que intenté entender el texto pero no lo logré,me sentía como en esas películas colombianas que no pueden empatar el liepzing,como que veía algo pero el audio me llegaba tarde,entonces por seguir el texto no me esforzaba para ver en esa penumbra o por enfocar en esa oscuridad no escuchaba bien el texto.No es desconocido que yo difícilmente puedo caminar y mascar chicle simultáneamente,entonces empecé a creer que esto no era una obrita de eso que llaman “teatro comercial”,que esto era “teatro de arte” que le exige al público mas que sentarse a calentar la silla.
Pero los destellos de las velas no “iluminaban” lo suficiente y me preguntaba si la obra perdería algún encanto si usaran alguna lucecita eléctrica convencional,pero mi voz interior me decía: “No seás pendejo,que Matacandelas es muy simbolista,es obvia la relación de la penumbra,de la oscuridad,con el uso deliberado de una iluminación arcaica y tan cargada de sentido como la vela ¿O acaso cómo hacían teatro antes de la luz eléctrica?”.
Creo que en ese debate con mi voz interior me la pasé mas de una hora.Solo recuerdo un ruido como de lluvia hecho con bolsas plásticas, unos cantos de un personaje alado y una especie de baile en círculo con unas velas y recordé la frase de mi esposa: “Calladito te ves mas bonito”,como para decirle a Matacandelas,recordando su propuesta de la inmovilidad “Quietico te ves mas bonito”.
En suma mi queridísimo egregio y patricio Cristóbal Peláez,fui a ver La Caída de la Casa Usher y no entendí y yo se que es mas cómodo posar de intelectual y decir por ejemplo: que la contemporaneidad de la escena teatral colombiana tiene en esta puesta un hilo conductor que sirve de puente entre las vanguardias literarias y una forma de asumir la teatralidad con finos elementos simbolistas que trascienden el texto y se encarnan en la organicidad de la palabra y en la vivencia del espectador quien se imbuye en un lenguaje dramatúrgico que lo conmueve y lo transporta desde la penumbra hasta las luces de las letras de Edgar Allan Poe.
¡Pero no!,no puedo afirmar algo así porque honestamente no entendí,ni disfruté la obra,“ni me entretuve”,con decirte que tengo un dilema moral pues a pesar de mi esfuerzo,la pestañeada me ganó como en tres ocasiones.
Pero me tomo el derecho de enviarte estas palabras,sabiendo que el director del montaje es extranjero,que el grupo tiene derecho a experimentar para seguir creando y que en esos experimentos a veces el paganini es el público,que si no entendí es mi problema por no ser un mejor lector de Poe y del teatro contemporáneo,que difícilmente yo entiendo una metáfora como para entender una patáfora,que seguramente no entendí porque cada día estoy mas cerca del mundo pedagógico que del mundo teatral,es decir que me estoy embruteciendoy justamente por eso seguiré buscando las pistas de Matacandelas en las otras obras de su repertorio,en cuanta charla o pachanga se pueda;al fin y al cabo mi rodilla se repone lentamente y mi ojo de aprendiz teatral también.
Por lo demás,agradezco el privilegio que me otorga al regalarme un ratico para leer estas palabras.
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