domingo, noviembre 28, 2010

¡Que no me importa el tal facebook!

En junio del 2008 escribí por qué no quiero estar en facebook  y hoy vuelvo a decir lo mismo:

El facebook es para personas que tienen algún interés en otras personas y a mí las demás persona me importan poco...  No quiero enterarme de quién es amigo de quién,  ni quién se unió al grupo de los que duermen sin piyama,  ni quiero saber quién cambió su estado,  su foto de perfil o su situación laboral. 

No quiero conocer la intimidad de nadie diferente a mí,  hagan lo que quieran pero no me inviten a verlos, no los quiero ver sin camisa, ni alardeando un nuevo vestido, ni los quiero ver celebrando cualquier tontería con pose de modelos de vereda,  simplmente ¡No los quiero ver! y así mismo no quiero que se mentan en mi intimidad,  el único patrimonio al que todavía no le pongo precio.

No quiero dejar mensajes,  ni felicitar a nadie en su cumpleaños,  ni ver fotos mal tomadas,  simplemente no me interesa y supongo que tengo el derecho a no estar,  no me obliguen a ver lo que sucede en ese mundillo virtual,  lo digo como una súplica.

 Aunque ya estén diciendo que los paises más poblados del mundo en su orden son:  China, India y Facebook;  insisto:  no me envíen más invitaciones yo no quiero estar ahí,  como diría Fernando  Pessoa:

¡Dejadme en paz! No tardo, que yo nunca tardo... 
¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo!

Pero el facebook y sus augures siguen invadiendo mi bandeja de entrada del correo electrónico, me informan  que en el mundo virtual recuperé mi estado civil de soltero,  porque mi ¿ex? esposa sin avisarme cambió su situación sentimental de "casada" por la de "relación abierta" y se toman la tarea de enviarme el link y la imágen de la pantalla,  como si eso fuera prueba de la veracidad de la virtualidad  y me invitan a hacer lo mismo para declararme virtualmente soltero, mucho mas ahora que físicamente nos separamos de ciudad por lo del trabajo.

Y yo de menso, hago clik, "me informo" de la novedad y pienso que seguramente el contrato de matrimonio aplica sobre el territorio colombiano,  pero no sobre el gaseoso territorio del país de la virtualidad.
 

Pd:  Gracias por tomarse el tiempo de enviarme este mensaje,  pero no me interesa pertenecer a la sociedad del chisme.
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