lunes, julio 25, 2011

Carta abierta a Alfonso Cano

Recomiendo la clase magistral de historia del profesor Medófilo Medina  en la carta a bierta a Alfonso Cano es un recorrido por la historia de las Farc y del país y un cuestionamiento profundo a la propia existencia de esta guerrilla.

Esta lectura me recordó dos de los textos más polémicos que he publicado en este blog:

Propuestas para el acuerdo humanitario
Yo quería cambiar el mundo

En ellos intento hacer algo que el profesor Medófilo logra hacer con mayor conocimiento de causa:  hablarle a unos seres humanos,  de carne y hueso,  con emocionalidades,  ideas y contradicciones,  también con equivocaciones y dogmatismos;  pero seres humanos,  colombianos para mas señas.



Quitarle la humanidad al "enemigo"  es la primera estrategia de la guerra.  Caricaturizar al otro como un sanguinario de colmillos afilados que se regodea en la sangre del enemigo y que es "malo por naturaleza",  es un reduccionismo que no aporta a las soluciones del conflicto.

No faltará quien deduzca uribistamente que para mí los guerrilleros son mansas palomas con fusiles que disparan flores... Nada mas lejos de la realidad.  Lo que pretendo recoger de la carta del profesor es el tono humano,  no político ni militar en que escribe,  pues como ya lo dije:

"...las personas que integran las Farc, son eso: Personas y colombianas para mas señas. Gente de carne y hueso que empuña un arma por alguna razón."

La carta del profeso empieza por reconocer al guerrillero como un ser humano con todas sus contradicciones y creo que ese es un primer paso para buscarle soluciones al conflicto que ya va por tres generaciones y al que no quiero traer a mis hijos.

Dice el profesos a Alfonso Cano:


"A Usted, a los dirigentes que he nombrado, no los podría ver a través de los prismas construidos por la propaganda de los medios de comunicación. Tampoco los asumo en la condición de héroes, aunque he admirado su decisión de tomar riesgos y afrontar sacrificios en defensa de una concepción social y política. La imagen que de Ustedes tengo es la humana que guarda mi retina, asociada con el intercambio en actividades o discusiones políticas. En efecto Ustedes fueron gente de estudio y dirigentes políticos urbanos antes de convertirse en cuadros militares. 

Pero los invito a leer la carta completa.

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