miércoles, enero 28, 2009

El Man (y mi optimismo)

Título: “El Man”

Director: Harold Trompetero

¿Cuándo la vi?: enero 24 de 2009. Multiplex Villacentro. Villavicencio


Harold Trompetero es un mamagallista con grandes aspiraciones. Hizo una película con pequeñas escenas y pantallazos en negro al estilo del cine mudo y otra a punta de llamadas telefónicas. Se le abona entonces su ánimo de experimentación y su conciencia de que un director de cine no se hace en tres películas; sino con una vasta producción. Trompetero sabe que se está formando a punta de golpes y equivocaciones; escribiendo, rodando y editando.

En “El man”, toma varios riesgos y en algunos alcanza a salir bien librado:

El principal logro de la película es la construcción de un personaje “colombiano”, por fuera del lugar común del traqueto, el hampón o el tramposo. Felipe de las Aguas; es un taxista humilde, que le lleva almojábanas y queso a la “mujer mas linda del mundo”: su santa madrecita; a quien acaricia y cuchichea con ternura y devoción.

Es extrañamente un colombiano honesto, trabajador, interesado por el bienestar de los demás y cumplidor de la ley. Si pide una arepa con chorizo antes de entrar a un edificio y dice que mas tarde paga; efectivamente, al salir corriendo de afán, cancela la deuda. Si por dignidad renuncia a ser parte de la cooperativa de taxis y se queda sin permiso para trabajar; efectivamente, no recoge pasajeros aunque necesite el dinero.

Se hace extraño encontrar un colombiano honesto en una película de eso que llaman cine colombiano y ese es definitivamente el gancho aleccionador de “El Man”.

El segundo reto es atreverse a contar una historia sin hablar del conflicto armado, el narcotráfico o la pornomiseria, incluso contar una historia sin un madrazo es un hecho casi sorprendente en el cine nacional.

Otro reto es la utilización de los recursos disponibles en función de la narrativa. Planos secuencia desde grúas, efectos especiales, secuencias en cámara lenta con fotografía sobrexpuesa. Viéndolo de perfil, la película parece un simple laboratorio para que Trompetero juegue con los recursos de la producción y aprenda narrativa cinematográfica pero en pequeñas secuencias.

El casting es coherente. Con su pequeña estatura Bernardo García sostiene la película de principio a fin y contrasta con la estatura de su enemigo Fernando Solórzano. Aída Bossa hace de costeñita seductora, toda una Luisa Lane tropical. La mamá gorda, los vecinos, los viejitos actores naturales y los protagonistas conservan la feúra como unidad visual del pequeño mundo en el barrio.

Y el quinto reto es el uso decidido de elementos estéticos de la cultura popular, el comic y la televisión latinoamericana; especialmente mexicana. Es decir, evidencia claramente referentes como Superperman, Batman, Kalimán, Don Chinche y el Chapulín Colorado !En una sola película!.

Mas allá de que a uno le guste o no le guste esa “pose estética” entre populista y populachera; la relación aparentemente consiente entre esos elementos evidencia la pretensión de la línea estética del director.

Un teaser con la ternura de un tipo que acaba de pagar cumplidamente la hipoteca y en agradecimiento besa la frente del banquero. Una cámara rápida de una persecución para provocar la primera sonrisa son pistas de la postura narrativa que tiene la película, aunque ya el espectador sabrá lo que espera con la publicidad de la trusa, el antifaz, un carrito topolino convertido en taxi y la chabacana campaña de espectativa "comin sun".

Entonces si el planteamiento general de la película es mas o menos claro; ¿Dónde está la confusión?, ¿Dónde radica la falta de contundencia de “El man”?. Y aquí es donde aparecen algunos elementos inconexos o poco desarrollados.

La falta de definición de algunos personajes refleja hondas fisuras en el guión. Especialmente en el personaje Federico Rico (Fernando Solórzano) quien divaga de la simple caricatura a la inexpresión. Con semejante actor, Trompetero pudo haber hecho algo mejor; pero lo dejó caer en un mutismo irreconocible frente a la trayectoria del flaco Solórzano. Simplemente un desperdicio de actor por pura falta de dirección.

Por ejemplo, al inicio se plantea que Federico Rico estornuda por la alergia que le produce la grasa. Hasta el cabello de Felipe de las Aguas le produce la reacción alérgica. Pero el estornudo se le olvida mas adelante cuando El Man lo amenaza acercándole dos chorizos. Si la grasa actúa como una extraña croptonita que lo deja en situación de indefensión y accede a las ordenes del El Man, ¿Por qué se desnuda y no estornuda?.

Un héroe necesita un archienemigo y mejor si compartieron la infancia, por asociación el espectador se solidariza con el héroe. Pues si los dos tuvieron una historia semejante cuando niños ¿en qué momento uno se volvió malo y el otro siguió siendo bueno?.

El gran defecto del archienemigo es que sus objetivos no son verosímiles ni siquiera en el mundo del comic. Es un rico que quiere ser mas rico y declara una guerra a los pobres por el simple hecho de serlo. La idea de la megaconstrucción de apartamentos lujosos en el barrio se va diluyendo en el discurso simplemente clasista de Federico y así el personaje pierde fuerza y termina siendo una burda caricatura del malo porque es malo, que quiere gobernar al mundo. Si el personaje se centrara en algo mas concreto, como en desarrollar la demolición del barrio para la construcción y no divagara en sus ansias de controlar el mundo; posiblemente hubiera encontrado su línea expresiva.

Así mismo aparecen personajes gratuitos como el Gay. Por un lado parece que el discurso de la inclusión social, volvió obligatoria la aparición de un gay de adorno en cualquier historia sea novela, seriado o película colombiana. Y por otro lado; simplemente Julio Cesar Herrera se la pone fácil haciendo un cliché vacío entre afeminado desempleado opita o santandereano comiendo eternamente el mismo pirulito. Nuevamente, un desperdicio de actor por pura falta de dirección.

Así mismo, el grupito de vecinos son un ramillete de lugares comunes: el gomelo de barrio, la chismosa con rulos, el afro, el calvo, el bigotón, por ejemplo, son personajes acartonados y planos que ni siquiera alcanzan a ser caricaturas.

La ternura parece ser el recurso para soportar el peso dramático y por eso mismo la historia colapsa. Los viejitos con la canción “Yo también tuve veinte años”, el carrito topolino cargado de colchones, el trueque como sistema solidario para enfrentar la maldad, el coqueteo del viejito a la madre del El Man, la fe ciega en el divino Niño y la Virgen, la solidaridad de El Man que piensa en hipotecar su carro para darle comida y medicamentos a los viejitos y hasta lo bajito y huesudo de el Man, demuestran la sobrecarga de ternura que frente a la plana maldad de Federico Rico, no permite armar un conflicto verosímil.

El remate es definitivamente lo mas fácil que encontró Trompetero para NO solucionar la historia. La tal fiesta de Hallowen había sido insinuada por el Coronel (Jaime Barbini) incluso como pretexto para confeccionar el disfraz de El Man. Pero en el desarrollo de la historia, nadie mas se prepara para la fiesta, que aparece en la última escena como caída de la nada, pero con una participación fervorosa de todo el barrio. Allí se evidencian chistes gratuitos como: “Sí estoy difrazado de algo mítico, del mítico Papá pitufo”.

Ese final de fiesta injustificado, donde todos bailan amorosamente antes de los créditos finales; recuerda el final de la fatídica “Muertos de susto”, la anterior película de Trompetero. Dos finales iguales en películas seguidas se alcanzan a sentir como un irrespeto al espectador y no como una mamadera de gallo.

Pero aquí es donde me gana el optimismo y agradezco el incremento de las producciones nacionales. Así caigan en lugares comunes, así se desdibujen en caricaturas de la “colombianidad populachera”, así dejen cabos sueltos en las historias por pura incapacidad narrativa. Pues estamos en la primera década de esta nueva etapa del cine colombiano, estamos formando guionistas, productores y directores para esta nueva industria. Y no todas las producciones cinematográficas deben ser "obras de arte", "obras maestras" o "revolucionar el lenguaje audiovisual". En este contexto, directores como Harold Trompetero son necesarios para hacer pruebas, dejar registro de nuestros recorridos audiovisuales o simplemente entretener; así sea a los niños que puedan creer en un superhéroe que flota por su fe en el Divino Baby.

Fotos: Propiedad de Harold Trompero Producciones. www.shock.com

lunes, enero 26, 2009

Variaciones


Variaciones de ilustración vectorial a partir de una fotografía.

Creo que es un buen ejemplo de una frase que suelo repetir, muy al estilo Maturana:

"En arte como en diseño, menos es mas".

¿Cuál les gusta mas?

Ilustraciones



Les comparto este par de ilustraciones vectoriales.

jueves, enero 15, 2009

¿Cómo puede hacer una reseña objetiva un fan de La 33?.

Disco: Gózalo

Orquesta: La 33

www.la-33.com

¿Cómo puede hacer una reseña objetiva un fan de La 33?.

¿Cómo puede hacer una reseña objetiva un gestor que los contrató para tres conciertos al aire libre en Bogotá, incluso antes de grabar su primer disco?.

¿Cómo puede hacer una reseña objetiva un espectador que se goza los conciertos de La 33 en Bogotá, Cali, Pasto o Villavicencio y vuelve las canciones parte de la banda sonora de su propia vida?.

¿Cómo puede hacer una reseña objetiva el padrino del conguero de la orquesta?

RESPUESTA: Simplemente NO puede hacer una reseña objetiva.

Y por esta razón me limitaré a hacer una lista de observaciones sobre “Gózalo” el segundo disco de La 33 publicado en 2007.

El disco en general es bueno, coherente con el “estilo La 33”, una mezcla de la mejor salsa de golpe newyorkina, con mucho sabor colombiano. Con una clara influencia de La Fania pero también de los grandes músicos colombianos. Ingredientes innovadores frente a la aburrida escena de la salsa pop, romántica y de cama que tanto daño le hizo al género desde los años ochenta.

“Gózalo” compacta la postura escénica de La 33:

LOS GOZOSOS

Honestidad en el compromiso con la música.

Respeto por el lenguaje musical sin creerle a la fama ni a los reduccionismos de un género comercial.

Autenticidad en la forma de asumir la historia de la música afroantillana, desde el son, la plena, la bomba, el bolero, la guaracha, la descarga; sin olvidar la cumbia, la champeta, el rock y estructuras del yaz.

Claridad en la propuesta estética: logran que la música empiece a ser un referente urbano especialmente de Bogotá e integran inteligentemente la puesta en escena con una propuesta contundente de Diseño Gráfico (con mayúscula) que genera una identidad reconocible en cada cartel de la ciudad. El lenguaje medio street art, stencilero, se consolida con sus dos colores negro y rojo desde la página web hasta cada flyer. El diseño y la impresión serigráfica les valió la nominación al Grammy Latino en la categoría de diseño de carátula. La coherencia estética es sin lugar a dudas expresión de la claridad conceptual de la orquesta que logra buenos dividendos sin quedarse en un mero disfraz del merchandising.

Gozadera: definitivamente estos jóvenes músicos se divierten con su música, se entregan en el show sin falsedad y cada concierto es una rumba donde no sobra escuchar el llamado: ¡Gózalo!.







LA FÓRMULA DEL EXITO

“Gózalo” está técnicamente está bien armado, la orquesta se escucha “afincada”, las bases percutivas son claras con cada ritmo, cada voz tiene un espacio según su felling, se siente la dirección musical y de arreglos de Sergio y Santiago Mejía, pero definitivamente se lucen los vientos . Dos trombones, un saxo y una trompeta son una de las fortalezas de la instrumentación de La 33 desde sus inicios.

Esa suma de ingredientes conforman esa “salsa con sabor” y se debe reconocer la responsabilidad de la orquesta al invertir en la masterización en Sterling Sound en Nueva York, después de la grabación en Audiovisión en Bogotá. La masterización le da una fuerza importante sin desnaturalizar el sonido que la orquesta tiene en vivo.

Hablo de “responsabilidad” porque uno de sus principales logros de La 33 es ser un proyecto totalmente independiente. La independencia cuesta y la calidad vende, parece ser un principio de su trabajo, que anualmente hace una gira por Europa y en 2008 ya llegó hasta el Japón.

Abrirse espacio en los circuitos comerciales sin ceder a las presiones de la payola y de las disqueras, mantener ese contacto permanente con su público, sin dejar de hacer música de calidad; parece ser la formula del éxito de La 33.

LOS DOLOROSOS

Pero si esos son literalmente “los gozosos”; veamos los dolorosos:

Según Jhon Jairo Aguirre magister en lingüística española: “en el plegable del disco faltan varias tildes, como si La 33 no tuviera amigos que les ayudaran a revisar los textos”. Yo lo revisé y tiene razón, faltan tres tildes y un apóstrofe (sobre otras dos tildes tengo dudas). El “porque” de la canción 3 debería ir separado: “por qué”, como si La 33 no tuviera amigos que les ayudaran a revisar los textos. Sobra decir que un trabajo de esta calidad no tiene espacio para este tipo de errores, así parezcan minúsculos frente a la descarga musical.

Pero el tema de las tildes es solo un llamado de atención sobre una de las posibles fisuras que puede tener la orquesta si no le prestan atención: Las letras no son lo suficientemente contundentes; sobretodo al compararlas con el primer disco. En general se percibe una simplificación en la manera de abordar los temas. Hacen falta historias mejor narradas como las logradas en su primer trabajo como en las canciones “El tornillo de guillo”:

Guillermo viajó al extranjero porque se quedó sin dinero

Guillo no sabía con que destino se encontraría.

“Manuela”:

Dígale a Manuela que el rico son es para los dos

“Soledad”:

Yo me equivoqué pensando que todo andaba bien

haciendo billete

para comprarte un jet


¿TODO PASADO FUE MEJOR?

La picaresca parece no funcionar del todo en canciones como “La fea” y “Bomba colombiana”, pues se quedan apenas insinuadas sin lograr giros de lenguaje contundentes:

Me quiso dar un beso

Le dije sorprendido

Mira déjate de eso…

Me quiso vacilar y supo aprovechar

Curiosamente la picaresca fue un recurso desarrollado hábilmente en el primer disco en canciones como “La vida se pasa a mil”:

Mira yo solo quiero cantar

y mañana así poder viajar

una niña que me mantenga

y así no pagar la renta

quiero vivir de ti mujer …

esa niña está buena pa´ que me mantenga…

Yo quiero vivir de ti mujer porque yo solo no me puedo mantener…

Yo quiero la llave de tu corazón, de tu casa de tu carro y de tu mansión

También en la canción “La película” :

Esa muchacha que está allá al frente

como me mira con disimulo

tiene las uñas

las uñas negras

de tanto de tanto rascarse el cuello.

Aunque la “Bomba colombiana” es una mezcla rítmica muy interesante y una estructura sabrosa; ahí se siente un reto mejor librado.

El costeño en tierra andina

El frío lo hace aplacar

Al cachaco sol y playa

Eso lo hace espelucar

El tema de las costumbres rolas Vs. Las costumbres costeñas y la insinuación del paisaje dan cuenta de una temática muy colombiana, cartagenera, caleña o bogotana; simplemente colombiana, salsombiana. Se imagina uno a Malpelo (David cantillo) caminando por la séptima con su chaquetica en un día lluvioso añorando su playa cartagenera.

Esa la letra me deja la inquietud sobre la importancia de hablar de temas locales y llevarlos a otros lares. Yo no sé cómo harán frente a auditorios exigentes en España, Alemania o Japón para explicar conceptos como cuchuco, ajiaco o changua. O será que nadie les pregunta y simplemente se lo toman con bastante “salsa con sabor”. Digamos que se meten en un reto difícil pero lo desarrollan y abren caminos; aunque la letra podría ser mas completa.

LA MÚSICA ESTÁ CONMIGO

La canción ”El robo” se queda en una mera anécdota. Si bien uno se solidariza con el dueño del piano y a pesar de la fuerza expresiva en la interpretación de Pablo; se percibe que a la letra de la canción le faltó trabajo. Uno se imagina que fue escrita con la rabia y el desazón del momento, pero le faltó fuerza en la solución metafórica.

Cuando encuentre al culpable

si lo llego a encontrar

trataré de buscar la forma

de poderlo castigar

y así hacerlo entender

que los que roban hacen mal

Porque robando a la gente

jamás vas a comprender

que lo que no has construido

nunca lo vas a tener.

Uno entiende esa mezcla de sentimientos que produce un robo, sobre todo de la herramienta de trabajo y placer, pero la letra se queda en una somera descripción.

En Popayán había un flautista popular, un personaje pintoresco de la calle llamado Chancaca querido y conocido por todos, una noche borracho le robaron la flauta. Tambaleándose increpó a los ladrones diciéndoles: “me robaron la flauta pero la música está conmigo”. Esa salida de Chancaca podría ser un ángulo diferente para asumir el robo del piano. Supongamos un coro: Se robaron el piano / pero la música está conmigo” por lo menos para no caer en esa aburrida cátedra de moral:

si tu no tienes principios

te dedico esta canción…

el ladrón me robó

Lo voy a joder


Pues obviamente ni va a encontrar al ladrón ni lo va a joder porque fue el ladrón quien ya lo jodió.

En síntesis, así como Rubén Blades hace una canción llamada “Sicarios” o “GDBD (Gente despertando bajo dictadura)”, bien valdría la pena que La 33 haga la canción de “El robo”, desde la perspectiva del ladrón que se roba un piano y no lo puede hacer sonar, toma clases de música y tampoco lo puede hacer sonar, compra unas pistas pregrabadas y tampoco lo puede hacer sonar y como su novia se enamora de un pianista (seguramente el de La 33), pues decide empeñarlo por dos pesos. O alguna historia así…

UN CASO APARTE

En cambio con “El turpial”, un tema aparentemente fuera de lo urbano, le aportan un sabor especial al disco. Tanto por el ritmo como por las imágenes que evocan naturaleza, doble sentido y hasta ternura.

Se murió el turpial aquel

Ahora las aves no cantan

Por la ausencia del turpial

Un ejemplo de síntesis, de que en arte a veces menos significa mas.

LO PEORCITO DE GÓZALO:

Que lo grabaron en julio de 2007 y yo lo compré apenas en diciembre de 2008.

La letra de la canción “El robo”.

Fundamentalmente que hizo falta un “sencillo” que jalara el disco, como en el primero fue “La pantera mambo”. No se cuál de todas la buenas canciones hubiera funcionado como sencillo; posiblemente fue una una falla en la estrategia de marketing.

A veces el disco se siente como una pretensión de proyectarse como “grabación de culto”, "para especialistas"; es decir para un grupo muy cerrado de espectadores. Pero bien sabemos que ese es el público para el que trabajan y no para la masa fusiforme. Es la contradicción entre abrirse espacios en el gran mercado o cuidar un nicho selecto, parece ser que la orquesta elige la segunda ¿A qué costo? No lo sé. Pero es su elección.

LO REGULIMBIS DE GÓZALO

Las soluciones facilistas en las letras de canciones de amor. Por ejemplo en “Por que yo”:

sol de mi vida

eres preciosa

eres mi diosa

yo a ti te quiero

y me muero por ti.


O el coro de “Arrullo y son”:

Belleza de la naturaleza

LO MEJORCITO DE GÓZALO:

Las canciones de desamor: “Bye Bye”, y especialmente “Te lo voy a devolver”.

Todo el triste dolor que me hiciste padecer

Te lo voy a devolver…

Y como eres tu mala mujer

Que te lleve Lucifer

Las canciones de golpe, ritmo fuerte y colombiano: “Descarga 33”, “La rumba buena”, Plinio Guzman”.

La yaziada en “La tormenta” y My favorite things”.

Los temas innovadores: “El turpial”, “Bomba colombiana”. Y la inclusión de un bolero son.

La voz de Pablo Martínez, además de su actitud en el escenario, no es un complemento si no un ingrediente fuerte para esa mezcla explosiva de descarga 33.

La consolidación de un estilo La 33.

Los coros contagiosos:

La descarga me llama, para gozá

Ahh ehh la rumba buena

Quiéreme como te quiero a ti mujer, quiéreme

Niña, yo quiero que me quieras

Que se suman a los clásicos: “Anys bogaloo, óyelo” y “Oye gózalo con La 33”

La continuidad de los músicos que les permite compactar el sonido y mejorar el nivel constantemente.

La producción independiente y comprometida tanto con la grabación como en las presentaciones en vivo.

El diseño gráfico.

Que ya compré el disco y me lo gozo.

¡Gózalo!

(Imágenes escaneadas del disco o tomadas de la pagina web de La 33)