lunes, abril 07, 2014

Entrada 666

Esta es mi entrada 666...  y el diablo debe estar celebrando que este blog aún no ha muerto.  Supongo que como a todo, ya le llegará su hora,  más  temprano que tarde.

Por ahora,  solo decir que me he vuelto tan maniático que tengo programado este blog para que se actualice automáticamente por lo menos dos veces al mes durante todo el 2014.

Es como pensar por anticipado,  es como intentar organizar las gaveticas de mi cerebro por series,  agrupar mis recados por colores y así los voy publicando  en el extraño orden del azar,  como mi proyecto inconcluso de 31 listas,  pero publicadas una a una y así sigo siendo el editor de mi propio relato.

Ya he dicho varias veces que no me quise subir al bus del facebook ni al twitter ni al instagram...  cada vez me importa menos la inmediatez y la opinadera.  En este mundo de las redes "socialités"  se ha sobrestimado la opinión y la vida privada,  los dos nuevos valores brutos del consumismo.

Yo sigo por aquí,  en mi monólogo,  en mi habitación vacía,  gritando contra las paredes,  procurando que el vecino no me escuche.

Yo sigo aquí sin audiencia,  estoy como en comercial de Milo:  ahora la audiencia soy yo mismo y soy el más ácido de los críticos de arte.

Llevo varios meses diciéndome que cada día me siento menos artista y más crítico de arte.  Creo que soy mejor como curador que como creador.  Me gusta ver el orden y los faltantes del discurso ajeno sea artístico,  pedagógico o político y armo mi metadiscurso sobre las palabras de los demás...  soy tan etéreo y trivial que a nadie más le importa lo que haga con mi palabra...

Creo también que el tema ese del matoneo o bulling  para que suene más snob,  ha estado mal enfocado.  El problema no es que los montadores se la monten a los bobos de la clase.  El problema es que a los bobos les importe tanto lo que opinan los demás.  Esa sed de reconocimiento,  esa ansia de aceptación social los lleva a la infelicidad.

Cuando yo era adolescente pretendía exactamente lo contrario:  no encajar,  no ser aceptado,  no ser un normal,  no ser del promedio,  no ser de la masa. Pero la modernidad que todo lo cambió,  pretendió igualarnos a todos pero por debajo.  Ahora para ellos ser igual,  ser aceptado,  se aprobado es un ideal  ¡El mundo al revés!  ¡El mundo inverso al que yo soñaba a esa edad!.

Esta es mi entrada 666  y blogger me dice que llevo mas de 160.000  "vistas de blog"  es decir un montón de visitantes que hace años dejaron de escribir comentarios y me dejaron,  literalmente hablando solo.  No es un reclamo,  por el contrario,  es un agradecimiento:  Gracias por dejarme frente al demonio organizando estas palabras.
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