martes, septiembre 29, 2009

miércoles, septiembre 09, 2009

La sala Seki Sano estrena Fachada





Felicitamos y aplaudimos la nueva cara de la Corporación Colombiana de Teatro y la Sala Seki Sano en el barrio La Candelaria de Bogotá.
Sept 5 de 2009.

Saludo desde España

Quiero agradecer a todos los lectores por compartir este espacio, incluso a los lectores furtivos, a quienes no comentan, incluso a quienes sin argumentos insultan, pues todas esas palabras hacen parte de este ejercicio de decantar el pensamiento; muchas gracias.

En esta ocasión quiero compartir la felicidad por el sincero comentario que recibimos de un lector colombiano radicado en España, que para no explicarlo ni deformarlo; simplemente lo transcribo literalmente (Y sin edición) . Ls cuento que fue publicado en nuestro post Factor X 2009 y que hizo renacer ese espacio olvidado llamado egoteca.

"Oye, chavez... chaval. Eres un personaje... realmente queremos saber de mas gente como tu que les da un repacito a las incoherencias de los formatos del cine y la tv. me gozo y divierto la clase de narrativa directa que usas con lo patetico que somos. COmo hace mas de 10 años que no vivo en mi pais, contigo verdaderamente... me actualizo.

LA mayoria de los programas y su formato, son fiel copia pero un burdo desarrollo de lo que se hace aqui en españa, y que aún, sin darles resultados nos lo aplican para manipular a las masas ignorantes en colombia. Original, lo que hacía Garzón. Original, lo que escribieron los expatriados periodistas. Pero da pesar ver que pasa el tiempo y nuestra condicion sigue igual de maltratada y regalada. Aqui en Barcelona y Madrid no puedo decir que soy colombiano porque como han visto ese cine tan desgarrrador que tu criticas, me etiquetan como listillo, vivo sagaz y hasta se burlan de nuestro mandatario que quiere repetir. Muchos colegas latinos de la zona, comentan lo regalados que estan los medios al los dos partidos domi9nantes. Se necesita ccritica objetiva y un periodismo imparcial para acabar con ese mercantilismo mediocre que ejercen los que tienen la sarten por la mano. Y que hacen los del teatro, se acercan en algo a la realidad colombiana ? o siguen soñando, con llenar sus bolsillos para divertir a los mismos que, consiguen su presupuesto para funcionar.

Me gustaria, que te enfocaras en el circo de lso politicos colombianos y los "trepas" esos si que son camaleones y lo consiguen todo en silencio. Aqui viven muchos , que hacen negocios legados por el mandatario de turno desde hace 50 años y no tienen para nada que invertir en el pais...Ni necesitan vivir alli, por cuestiones de seguridad. Estare al hilo, para dar elementos de critica sana a todos esos poersonajes camuflados, garcias, mapintor, madrid españa"

Invitada de la semana: Laura Caballero

Hace un tiempo no teníamos en este blog a una invitada tan ilustre. Pero como el que es Caballero, repite. Nuevamente la egregia, patricia y nunca bien ponderada Licenciada Laura Marcela Caballero nos comparte sus profundas reflexiones sobre uno de sus temas de interés: la identidad llanera, en este caso, sobre los "conflictos de ciudad" que presenta actualmente Villavicencio.

Compartimos entonces estos dos textos: Tradición oral Vs. Nomenclatura y Convertirnos en ciudad no es asunto de pico y placa en los que argumenta sus ideas sobre la ciudad de Villavicencio. Vale la pena advertir que esta es una versión abusivamente "editada" en un par de detalles "de forma", por el administrador del blog; a propósito de un trabajo de edición que debemos desarrollar.

La fotografía que ilustra este post corresponde a la elegante recepción celebrada con ocasión del cumpleaños de nuestra invitada.

Tradición oral Vs Nomenclatura

Tradición oral Vs Nomenclatura

Por: Laura Marcela Caballero

Este fin de semana fui a comer Cholaos con unas amigas de Bucaramanga, el plan no es muy original -se encuentra uno con medio Villavicencio-, pero es divertido, en este caso. Lo mejor de la invitación fue una conversación acerca de la dificultad de encontrar una dirección en la ciudad de Villavicenio; decían mis acompañantes en tono de queja: “Oiga pero que verraquera que aquí en Villavicencio nadie sabe de direcciones y los pocos que queremos usarlas nos encontramos con que los edificios, las casas o las oficinas no las tienen, entonces queda uno perdido, y mas si no conoce la ciudad”.

A propósito de esa queja, me parece divertido encontrar en pleno siglo XXI una ciudad que se describe completamente desde la oralidad: Enseguida de la bomba la estrella, arriba de la estación de policía, frente al antiguo f2, por la avenida de Capachos, por la antigua vía a Bogotá, en la cruz, en la casa del Kumis, etc.

Aunque para algunos foráneos -si no todos- esta situación puede parecer absurda, especialmente en el momento de crecimiento acelerado de la ciudad que incluye un proceso de colonización con personas de grandes ciudades donde las calles están cartesianamente numeradas hasta la doscientos cincuenta y pico, pasando por la 13, la 80 o la 115.

Es de admirar -o por lo menos debería serlo- el sentido cultural y de arraigo que contiene esta forma tan particular de orientarse: donde quedaba el f2, la primera alcaldía, la antigua flota la Macarena, entre otros. La conservación de estos referentes espaciales y la toponimia propia de la ciudad en la memoria oral de los habitantes, puede convertirse en un patrimonio inmaterial que enriquezca el contenido y sentido cultural de nuestra ciudad.

Así que lejos de preocuparme por el desconocimiento de mi foránea amiga, me llena de orgullo pensar que por lo menos en la memoria de algunos Villavicenses y en la resistencia a la nomenclatura, se conserva la tradición histórica de mi pueblo.

P.D. reconozco el sentido romántico de mi postura. Mea culpa.

Fotos: Joropódromo 2009, por Felipe Chávez G.

Convertirnos en Ciudad no es un asunto de pico y placa

Convertirnos en Ciudad no es un asunto de pico y placa

Por: Laura Marcela Caballero

La parroquial idea de progreso que adoptamos los hijos de la colonia, creyentes acérrimos de que la metrópoli no se equivoca y que todo lo que en ella funcione debe copiarse en la localidad, es el grave error que ha llevado a nuestras sociedades a un crecimiento desordenado y caótico. Hoy en Villavicencio se discute el pico y placa y me llaman la atención especialmente dos argumentos en torno a los cuales ha girado la propuesta de control de la movilidad: 1. Es necesario el pico y placa porque Bogotá y las principales ciudades del país lo están aplicando y 2. Es necesario el pico y placa en Villavicencio para contrarrestar la congestión en las vías de la ciudad.

La primera idea se cae de su peso si se piensa en el crecimiento y en las dinámicas sociales como propias y autóctonas, por esa razón no podemos seguir copiando modelos de desarrollo que no encajan en nuestro contexto histórico regional. Esta es una queja que se le ha hecho al estado colombiano que copia insistentemente modelos europeos y norteamericanos, paga millones por capacitaciones de ricos funcionarios públicos que aprovechan para vacacionar en el viejo continente – si pueden con sus familias- y porque no, darse un paseo por la capital del mundo. Mientras aquí esos proyectos después de miles de tropiezos se van a la basura con el “sueño de progreso” de los colombianos.

Ya no podemos seguir pagando por Planes de Ordenamiento Territorial mal clonados. Un buen ejemplo de planeación, pensada desde adentro, desde la comunidad, lo podría dar Armenia, que después de un temblor de 6.2 grados en la escala de Richter, se encuentra en mejores condiciones que nuestra ciudad. Parece que por allá si hay sentido de pertenencia.

La segunda idea acerca de la necesidad del pico y placa para contrarrestar la congestión en las vías de la ciudad, se solucionaría si por fin se aplicaran las reglas de Transito y Transporte. Que vergüenza dan las calles de Villavicencio, donde los carros se acomodan – como si se tratara de un imperativo- a lado y lado de las calles, no entiendo por qué a los villavicenses nos queda tan difícil asumir el concepto de espacio público. Público es lo de todos, no lo de uno solo. ¿Que tal unos parqueaderos?, ¿Qué tal si le devolvemos los andenes a los peatones y si empezamos a hacer valer las cebras que posan inertes en una que otra calle de nuestra ciudad?.

¿Pico y placa?, no seamos tan ingenuos que ésta aún no es una ciudad súper poblada. Todo este problema lo solucionan unos parqueaderos, la recuperación de los andenes, unos puentes peatonales, el mantenimiento de los que existen y unos oficiales de transito que estén dispuestos a hacer lo suyo; solo por que les pagan, y si no es suficiente, solo porque es ético.

Fotos: Joropódromo 2009, por Felipe Chávez G.

jueves, septiembre 03, 2009

La Perla


Frente a la poesía sobran las palabras.

Quisiera contar que me gasté como tres años para entender a Calle 13. Con su "atrévete te te" me parecía un simple reguetonero, pero con el paso de los años y especialmente con sus canciones con Orishas, Alejandro Sanz y Miguel Bosé, me acerqué a un filón de sus letras.

Sanz dice que Calle 13 tiene lo que García Lorca llama "duende", que es una cosa como entre el "swing" y el "tumbao", es decir "una actitud inmanejable y honesta que brota en el escenario".

En La Perla se reúne con el "master blaster" Rubén Blades. Se encuentran en una lírica que va de la calle al soneo. Donde la ciudad es un universo de contrastes, donde el mundo es el barrio donde se crece acompañado amigos entrañables que la violencia va dejando en el camino, pero sobrevien en los grafitis. Ese universo va del amor de la madre al primer amor de niños y tantos otros detalles íntimos de esa clase media "muy rica para ser pobre, muy pobre para ser rica.

Aunque ya suene a lugar común, la estética del hip hop es un signo de la globalización.

Seguramente lo que mas me impacta es la arquitectura de barriada, tan semajante en todos los centros urbanos latinoamercanos, calles estrechas y bellos paisajes de personas en mecedoras.

En suma, una canción inteligente y honesta, una Perla que es cualquier barrio popular de Bogotá, Medellín, Río o Buenos Aires.

Que me invita a no perder la honestidad para decir:

"Yo tengo de tengo de todo y no falta ná
tengo la noche que me sirve de sabana"

miércoles, septiembre 02, 2009

Ahora resulta que el victimario es la víctima

El postulado básico de la llamada “cultura traqueta” es que el dinero es la unidad de medida del ser humano, cada persona “vale” por el dinero que “posee” y así el ideal de realización humana es la posesión de dinero. De esta idea tan obtusa se desprenden otros axiomas, por ejemplo: “la pobreza es una elección voluntaria de la gente perezosa” y que “se debe salir de la pobreza a costa de lo que sea”.


Por eso el negocio reality se basa en la admiración al esfuerzo de quienes “salen de pobres”. No importa hacer trampa en el juego, no importa saber un oficio: cantar, bailar o actuar; para ellos lo importante es “hacer el esfuerzo por salir de pobre”, así sea vendiendo la intimidad y por esa vía, poniéndole precio a la dignidad.


Los narcodramatizados son el nuevo modelo de reality que pretende llevar las narrativas del narcotráfico a la pantalla. En la telenovela narca hay un esquema ético que retumba en la sociedad y la sociedad ofrece sus historias para mediatizarlas y banalizarlas, una refleja a la otra amplificándose, distorsionándose hasta fundirse en una sola metarrealidad. A estas alturas uno no sabe si los sicarios hablan así porque lo vieron en la pantalla o si los sicarios de las pantallas hablan así porque los vieron en la “realidad”. Entonces “realidad” y “ficción” se reflejan mutuamente para legitimarse.

Mas allá de contar la historia reciente del país, los narcodramatizados tienen el objetivo de legitimar la cultura traqueta, con el gancho publicitario de la historia humana del narcotraficante, donde pintan al traqueto como una víctima de las circunstancias.


OBSERVACIONES SOBRE LA SERIE EL CAPO

El Capo aparece como un pobre que a punta de mucho “esfuerzo” logró sacar adelante a su familia. Aunque ese esfuerzo implicó enriquecerse con un negocio ilícito y matar a muchas personas, para el espectador lo importante es ese espíritu férreo para salir de pobre, al que se le rinde tanto culto en este apasionado país del emprendimiento.


El espectador llega a comprender y a justificar sus acciones tanto en el negocio como en la cama. Al justificar su infidelidad, el Capo le dice a la esposa: “Pero si yo no fui desleal, nunca te he dejado de amar” y después le dice a la amante: “yo nunca te mentí, ni te dije que iba a acabar mi matrimonio, vos aceptaste mis condiciones”. Entonces el espectador admira esa hombría (esa machería mejor) porque aquí se admira al macho que es capaz de tener y mantener a dos, para eso trabaja duro.

Así las cosas, además de promover el machismo ramplón tan natural en esta cultura, se define un rol femenino bastante denigrante:


La esposa es virginal: desde niña solo tuvo ojos para su hombre, le aguanta todo y por eso es la Madre de sus hijos.

La amante es juvenil y sensual: operada para llegar a ser el objeto de deseo del Capo, es una profesional económicamente independiente, que seguramente ha disfrutado su sexualidad con otros hombres, a diferencia de la esposa.


Entre esos dos extremos de modelos femeninos hay un vínculo contundente: la única forma en que una mujer puede ser feliz es siendo “la mujer del capo”, es decir de un macho bien verraco y con suficiente dinero para “tenerla como una reina”.


El Capo obviamente es un maduro deseable que va de los extremos de la galantería y la ternura familiar a la locura del psicópata que no le tiembla la mano para ajusticiar a cualquiera, incluso a un cadáver.

Los lugartenientes del Capo son una caricatura de la caricatura, de la caricatura del sicario colombiano, con sonsonete de comuna y tumbao callejero, son capaces de llevar las órdenes del patrón hasta sus últimas consecuencias. Su extraño concepto de lealtad se limita a hacerse matar por el capo quien los protege y las da lo necesario: el dinero producto del negocio, aunque todos saben que el Capo los mataría sin vacilar, si el negocio lo requiere.

Seguramente lo mas interesante de la historia es la demostración de la “infiltración” de los narcotraficantes en la “clase gobernante”. Unos niños bonitos que conviven con la clase alta, los políticos y los banqueros y nadie les pregunta quiénes son sus padres, al fin y al cabo el dinero compra estatus y credibilidad en esta extraña pirámide social.


Hace menos de treinta años se hablaba de “los mágicos” quienes invitaban a las clases altas a invertir en un mágico negocio que les multiplicaba el dinero y sin pagar impuesto ¡Y nadie preguntaba de dónde salía la plata!. En los últimos años un desempleado del Caquetá logró convivir con esas mismas clases altas, gente de la farándula, industriales, comerciantes y nadie le preguntaba de dónde sacaba el dinero. Vemos lo que queremos ver porque el dinero, especialmente el fácil, nos deslumbra muy fácilmente.


Parece que en esta lógica es suficiente tener dinero “para ser gente bien”. Pero tristemente la historia demuestra lo contrario, todos los capos han tenido dinero pero no han sido “gente de bien” aunque compren conciencias en sectores populares con escuelitas y casuchas, es decir, resuelvan las obligaciones que el estado no puede resolver, aunque se incrusten en los organismos del poder (Pablo Escobar fue congresista), aunque sean seres humanos que se enamoran y sufren, aunque lloren la distancia de sus hijos, aunque se esfuercen por salir de pobres; ninguna de estas situaciones dramatúrgicas justifican sus acciones ilegales.


Y aquí es donde brilla ese espejo deforme de la “realidad ficcionada” de las narcotelenovelas, pues a partir de la hipótesis de una hija del capo casada con el hijo del ministro de defensa, aparece otra versión donde el ministro y su jefe son quienes manejan el cartel y en otra versión de esa realidad, el ministro y su patrón son apenas lugartenientes de los verdaderos dueños del negocio quienes tienen de fachada un negocio de Embajada con una larga fila de desarrapados inmigrantes; así ministro, presidente y embajador fingen de “gente bien” y toda la audiencia del noticiero dramatizado les cree cada día.

COLOFÓN


Cristóbal Peláez del teatro Matacandelas cuenta una anécdota de un amigo viendo la cartelera de teatro en Panamá donde los títulos de las obras son: “Colegialas en apuros”, “Pepito y mis vecinas”, “Juegos calientes”, “La tanga roja”… si esa es la cartelera de teatro ¿Usted que piensa de la gente que habita ese país?...

Revisemos los títulos de nuestras telenovelas para hacer un parangón.


Cada imagen está enlazada con su pagina de orígen, solo son utlizadas para ilustrar este artículo.