miércoles, diciembre 30, 2009

LAPIDAS EN EL CEMENTERIO DE POPAYÁN


Las lápidas del cementerio de Popayán son el último testimonio de amor familiar al difunto.



Hay lápidas grandes y ostentosas, adornadas hasta el ridículo y las hay al extremo de la sencillez del marcador sobre papel de cuaderno. Hay lápidas con fotografías o con imágenes religiosas talladas. Tienen inscripciones con una mezcla extraña de dolor, resignación y esperanza. Oraciones de agradecimiento a dios por la oportunidad de haberlo conocido en vida y promesas de amor eterno.


Cuando los familiares llegan a orar o a “conversar” con sus difuntos, tocan la lápida como si fuera la puerta de la casa y así mismo al despedirse. La visita al difunto incluye un rato de oración, otro de conversación y otro largo de remembranza de la vida del difunto. También se asea la lápida y el corredor y en fechas especiales se toma licor para pasar el trago amargo de la muerte; así la visita al cementerio se convierte en una tradición familiar semanal junto al sancocho y a la misa.

La lápida recoge parte de la identidad del difunto y de las traiciones familiares. Llaman la atención los sobrenombres, los dibujos, las frases de autoayuda, los escudos de instituciones o equipos de fútbol como expresión del amor familiar para que el amado difunto esté a gusto en su morada por toda la eternidad.

De De turismo en Popayán. dic. 2009

Modelos pedagógicos. Capítulo 1

CAPÍTULO 1
¿QUÉ SON LOS MODELOS PEDAGÓGICOS?, ¿A QUÉ PREGUNTAS BUSCAN RESPONDER?

Un modelo pedagógico es una macroconcepción del qué, cómo, por qué y para qué de la educación en una sociedad. Cada sociedad define un ideal de hombre que quiere educar y una manera de lograrlo, para esto requiere un modelo pedagógico que cumpla ese objetivo.

Para Julián de Zubiría Samper
[1] un modelo pedagógico se define según la forma de responder a cuatro preguntas básicas:

¿Qué enseñar?
¿Cuándo enseñar?
¿Cómo enseñar?
¿Qué, cuándo y cómo evaluar?

La manera como se respondas estas preguntas y se administren los recursos para lograrlo, determinan un modelo pedagógico.

La primera pregunta ¿Qué enseñar? Responde a los contenidos. Cuáles son los contenidos que se deben impartir: ¿Se deben enseñar conceptos o procesos?, ¿se deben enseñar definiciones o permitir que el estudiante haga las propias?. Sobre este tipo de preguntas se va definiendo un modelo pedagógico.

La pregunta ¿Cuándo enseñar?, indaga sobre el desarrollo del estudiante y la pertinencia de ciertos aprendizajes a ciertas edades, pero también a la forma de organizar los contenidos dentro del año escolar. ¿Cuándo se debe enseñar la noción de barrio y la noción de mundo? ¿En el primer grado de primaria o en el último?. Es decir que la pregunta ilumina sobre el orden temático que se debe seguir, por ejemplo de lo universal a lo particular o viceversa.

Seguramente una de las preguntas con mas complejas respuestas es ¿Cómo enseñar?, pues es la pregunta sobre el docente y la relación que establece con el estudiante. Cómo se lidera, se motiva, se intermedia, se guía el aprendizaje. El papel que se le determina al docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje responde a la concepción misma de al educación.

Y la última pregunta es la que terminan dándole una identidad específica a un modelo educativo: ¿Qué, cuándo y cómo evaluar?, pues definitivamente una escuela se reconoce por su manera de evaluar. Las escuelas centradas en la transmisión de información, evalúan verificando la acumulación de la información, las escuelas centradas en el activismo, seguramente evalúan la realización de talleres y laboratorios, las escuelas centradas en las competencias intentan evaluar desde el qué puede hacer el estudiante con la información dada. Y así la evaluación determina el énfasis de cada modelo pedagógico.


[1] De Zubiría Samper, Julian. Los modelos pedagógicos: hacia una pedagogía dialogante. 2ª Ed. Bogotá: Cooperativa editorial Magisterio, 2006.

Modelos pedagógicos. Capítulo 2

CAPÍTULO 2
A QUÉ CONCEPCIÓN DE HOMBRE Y DE SOCIEDAD, RESPONDÍAN LOS MODELOS PEDAGÓGICOS EN LA ANTIGÜEDAD Y EN LA EDAD MEDIA.

La concepción de un ideal de hombre determina la educación de una sociedad, un breve recorrido histórico nos demostrará la relación de la educación con el “proyecto de hombre” de una sociedad.

Veamos cuatro ejemplos:

La sociedad griega tenía la idea de la virtud como ideal humano, así mismo su educación se hacía desde la virtud y para la virtud; como decía Hesíodo citado por Platón en el segundo libro de La República:

“Se marcha fácilmente por el camino del vicio;
El camino llano y cerca de cada uno de nosotros.
Por el contrario, los dioses han puesto sudor
Como condición de la virtud”
[1]

La virtud obviamente estaba asociada al conocimiento, la mejor forma de ser virtuoso era ser sabio, a la larga la sociedad griega era una “sociedad de sabiduría”. Aunque también se debe reconocer el carácter excluyente de la educación en Grecia, donde solo estudiaban los hombres hijos de ciudadanos y los ciudadanos eran hombres con posesión de tierra; de esta manera, la educación no era para todos.

Platón también se pregunta por la educación mas pertinente para los guerreros y encuentra que debe ser en dos materias: “Formar el cuerpo mediante la gimnasia y la mente mediante la música”
[2]. Aquí se puede apreciar ese concepto tan griego de “la mente sana en cuerpo sano”. Por el contrario, hoy en día casi no hay dimensión de mente y el concepto de lo sano se ha asociado a lo cosméticamente bello, es decir que a diferencia de los griegos, la sociedad actual busca la belleza pero sin el contenido de la mente y la belleza es alcanzable con una mera transacción de compra de pastillas, geles, fajas y para los mas afortunados, por medio de la cirugía; o sea que el conocimiento no está asociado a la virtud y la virtud no está asociada a la belleza; de esta forma en la sociedad actual no hay ni virtud, ni conocimiento, ni belleza, solamente hay consumo como ideal del ser humano; porque esta no es una “sociedad de conocimiento” sino una “sociedad de consumo”.

En la edad media la educación seguía siendo excluyente, solo era para los hijos de los señores feudales, quienes podrían escoger entre ser abogados, soldados, o sacerdotes y algunos pocos, artistas. La educación estaba determinada por el ideal del ser humano del cristianismo. Entonces conceptos como el martirio, la salvación, la misericordia y la vida en comunidad eran promulgados desde los centros educativos. Es importante resaltar la relación del la Iglesia con la educación y la relación de la iglesia con el gobierno monárquico que sustentaba una estructura social rígida y excluyente con los grandes sectores de la sociedad analfabetas.

Otro ejemplo interesante de modelo educativo para un ideal de sociedad es el budismo con su esquema de discipulado. Aunque no es una institución escolar como la concebimos en occidente, la educación de maestros a discípulos son largos procesos de estudio y reflexión, pero sobretodo de búsqueda personal de la verdad y la iluminación. Por ejemplo los monjes buscan un maestro incluso sin importar que sea de menor edad, lo importante es que se haya acercado a la iluminación, es decir que reconoce la posibilidad de haber encontrado la verdad en el otro.

Volviendo a Europa, es importante citar los modelos pedagógico en la Ilustración donde las universidades jugaron un papel importante, especialmente con la aparición del método científico que permitió nuevos descubrimientos y exigió unas nuevas formas de trabajo entre profesores y estudiantes.

Pero es definitivamente en el mundo industrial donde la escuela asume dos papeles, por un lado prepara mano de obra para ser operarios de las nuevas máquinas y por otro, prepara líderes para dirigir esas empresas y gobernar esta nueva sociedad. La diferencia entre estos dos tipos de educación, estará mediada nuevamente por el poder adquisitivo. Así las cosas no sería exagerado afirmar que la historia de la institución de la educación también ha sido la historia de la exclusión de los sectores más pobres de las sociedades.

Ya en el siglo XX la necesidad de cualificar la mano de obra para operar todo el andamiaje industrial, exige la masificación del servicio de la educación lo que termina convirtiéndola en otro bien de consumo.

Con estos elementos, la sociedad moderna pone como ideal al ser “productivo” y al ser “consumidor”. Quien mas produzca y genere más rentabilidad es más admirado, así como es venerado quien más consuma. Frente estos ideales de ser humano que pone la sociedad de consumo, la escuela simplemente calla y otorga.

Frente a la deshumanización de la sociedad expresada en sus conflictos armados y en sus millones de desplazados hambrientos, la escuela mira para otro lado porque está muy ocupada “preparando gente emprendedora, que saldrá del colegio a formar empresa”. Frente a la manipulación de la información en los medios de comunicación, la escuela es cómplice por repetir sus modas de forma acrítica. Por estas situaciones y a pesar del tono pesimista, afirmo que hoy la escuela en Colombia está simplemente está al servicio de un ideal de hombre “contemporáneo” léase consumista y egoísta y que a pesar de las necesidades de conocimiento del la actual aldea global de la información, la escuela solo forma usuarios de la tecnología y no creadores de tecnología para las necesidades productivas del país.

Con este panorama tan oscuro, valdría la pena retomar la virtud de la educación de los griegos, la vida comunitaria de la educación medieval, el discipulado por la verdad de los budistas y el método científico de los renacentistas para darle un nuevo amanecer a nuestros modelos pedagógicos imperantes tan anquilosados en la repetición del discurso de la productividad sin humanidad.
[1] Platón, La República. Bogotá. Ed. Panamericana. 1996. Pag. 59.
[2] Ibíd. Pag. 77

Modelos pedagógicos. Capítulo 3

CAPÍTULO 3
LAS CONCEPCIONES DE APRENDIZAJE QUE SOPORTAN LOS DIFERENTES MODELOS PEDAGÓGICOS DE ACUERDO A LOS ENFOQUES EDUCATIVOS.

Siguiendo la argumentación de De Zubiría Samper, podemos resumir que hay dos grandes modelos pedagógicos: uno heteroestructurante y uno autoestructurante, dentro de ellos hay variaciones y énfasis en algún elemento, pero a grandes rasgos el modelo heteroestructurante está centrado en la enseñanza, en el trabajo del profesor, en la producción de material didáctico y así se infiere que la concepción de aprendizaje parte de la buena explicación del profesor.

En el modelo autoestructurante se hace énfasis en el estudiante, en la experiencia y la autoevaluación, así la noción de aprendizaje está más cercana al autodescubrimiento.

Al dar un recorrido histórico por los modelos pedagógicos, yo he llegado a una conclusión elemental: Los métodos filosóficos clásicos son los mismos modelos pedagógicos, es decir que después de la oratoria, la dialéctica, la mayéutica y la escolástica, se han inventado muy pocas cosas en pedagogía.

Lo que intento plantear es que en el fondo de toda la discusión pedagógica, subyacen unos modelos pedagógicos basados en la pregunta para que el estudiante encuentre su propia respuesta, su propia verdad, al estilo mayéutico. Otros están convencidos que la oratoria es la mejor forma de exponer, convencer y educar. Otros como De Zubiría creen en una educación mediada por el diálogo, obviamente apoyados en los avances de la escuela crítica de Frankfort y en todos los avances de las ciencias del lenguaje desde Chomsky hasta Habermas. Y algunos otros como los tomasinos, siguen creyendo que partimos de la lectura de la realidad, al debate, para llegar a una síntesis.

Así las cosas, las concepciones que soportan los diferentes modelos pedagógicos están fundamentados en una concepción antropológica donde el ser humano tienen la capacidad de acceder a su propio conocimiento, o una concepción epistemológica donde el conocimiento es transmisible o no.

Modelos pedagógicos. Capítulo 4

CAPÍTULO 4
SOBRE LOS MODELOS PEDAGÓGICOS EN LOS QUE ESTUDIÉ

Mi educación primaria sucedió en el Real Colegio San Francisco de Asís en la ciudad de Popayán, Cauca. Era un edifico colonial en el centro de la ciudad, que había sido sede de estudios de varios personajes históricos de la ciudad.

En los descansos jugábamos a aprender de memoria los nombres de ex presidentes de la república que habían nacido en la ciudad y los nombres de personajes ilustres que habían estudiado en ese edificio.

La educación era masculina, aunque cuando yo iba en tercero o cuarto de primaria, ingresaron las primeras niñas al grado primero. Hoy en día el colegio es mixto, pero yo lo recuerdo totalmente masculino con uniforme café y habano.

Las clases de primaria eran en la tarde y cuando llovía las horas se hacían eternas y me daba la impresión que estudiaba hasta la noche. Tengo los mejores recuerdos de mis profesores. La profe Rosita de primero era el coco, ella le había enseñado a leer a todo el colegio, hacía el sonido de la “C” pero no decía “Ce”, si no que hacía el sonido gutural de la “C”, lo mismo con la “S”, que no se llamaba “Ese”, sino la letra “S”, dejando salir el aire entre los dientes. En el salón había un estudiante muy fuerte e inquieto llamado Harold. Recuerdo que la profe le partió una regla de madera en la cabeza.

En tercero de primaria recuerdo al profesor Gustavo Chicué, por quien me quedé un fin de semana sin TV para aprenderme las tablas de multiplicar. Él me enseñó a definir conjuntos: “X tal que X pertenezca al conjunto de los números naturales y sean divisibles entre dos”. Desde ahí lo único que he hecho es definir, es decir, armar conjuntos donde caben unos elementos y se dejan por fuera otros.

También recuerdo las clases de sociales, el calcado de mapas, los concursos para saber de memoria las capitales de los departamentos y en español los poemas y canciones recitados. Lo mejor llegó en cuarto de primaria cuando debíamos escoger una actividad extracurricular para entrenar por las tardes, podía ser cualquier selección deportiva o grupo artístico. Yo escogí teatro y desde ahí el arte me ocupó más tiempo que el estudio. Pero era muy exigente: tres ensayos de tres horas a la semana.

El bachillerato lo hice en el colegio Claretiano en Bogotá, del que no tengo muchos buenos recuerdos. A mi llegada al grado séptimo me impactó la indisciplina, nadie levantaba la mano ni se ponían de pié cuando entraba un adulto como lo hacíamos naturalmente en el colegio en Popayán. Obviamente la gente de la capital era muy extraña y fue necesario camuflarme para sobrevivir. En el Claretiano se hablaba en exceso, todo era un debate, todo se discutía. Hacíamos lecturas larguísimas en contra de un tal hombre light y a favor de un tal hombre nuevo que nosotros deberíamos construir en América latina.

Años después supe que el método era escolástico: lectatio / disputatio. También teníamos largas horas de liderazgo promoción de la comunidad. Interminables lecturas de ética y economía política.

A los 14 años ingresé como vocacional a la Comunidad Claretiana donde conocí la Teología de la Liberación y el marxismo, entonces me cogió una angustia por la incoherencia del colegio frente a la interpretación del mundo que promulgaba la Comunidad Claretiana. Entonces el colegio me empezó a parecer falso, dejé de creer en los profesores y sus discursos pues consideré que la práctica social hacía que el discurso de la Liberación cobrara sentido. Esa angustia está asociada a todos los malos recuerdos que tengo de esa institución.

En suma mi educación primaria fue tradicional pero feliz, puedo afirmar que nunca me maltrataron y que no me embrutecí por aprender de memoria las capitales de los departamentos, por el contrario, son datos de los que puedo disponer en cualquier momento sin necesidad de un computador.

Del bachillerato destaco el humanismo inspirado en la filosofía de la liberación con el cual sigo plenamente identificado.

Esas propuestas educativas estaban enmarcadas en un ideal de ser social, en la solidaridad como expresión del amor cristiano. También en la posibilidad de ser seres históricos que dejaran huella en la transformación del mundo.

En cambio hoy en la educación en que trabajo, escucho promulgar que la única opción es consumir para ganar status en la sociedad, que la sociedad está bien como está, que la pobreza es una elección de los perezosos, que la única posibilidad es acomodarse al status quo pues simplemente el mundo está bien como está, que sálvese quien pueda, que para eso se debe enseñar y aprender a ser competente…

Modelos pedagógicos. Capítulo 5

CAPÍTULO 5
¿CUÁL CONSIDERA QUÉ ES EL MODELO PEDAGÓGICO MÁS PROPAGADO EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS EN COLOMBIA?

Definitivamente el modelo pedagógico heteroestructurante es el mas difundido y legalmente avalado en Colombia. Basta ver el estado acrítico y servil de la llamada “opinión pública” ante las actuales situaciones de abuso del poder.

Si en realidad la opinión pública, integrada por académicos, periodistas, políticos que son resultado del sistema educativo colombiano; cree que la sociedad es estática y que el país debe estar al servicio de sus gobernantes y no al contrario; el modelo pedagógico que los “educó” fracasó en formar seres humanos críticos y defensores de la libertad, aunque la respuesta puede estar en una profunda necesidad psicológica, como lo dice Eric Fromm citado por De Zubiría:

“Los seres humanos le tenemos un enorme miedo a la libertad, a pensar distinto, a aportarle a la aventura, a juzgar y decidir por nosotros mismos. Y por eso llegamos con enorme frecuencia no solo a respetar sino incluso a desear el autoritarismo de todo tipo, de izquierdas o derechas, laico o clerical”
[1]

Una sociedad de sumisos y serviles, adoradores del poder, mesiánicos en busca de un presidente salvador, es el reflejo de un sistema educativo que les enseñó la sumisión y el servilismo.

La escuela es la legitimadora de las ideologías imperantes en la sociedad, allí se “educan” a los niños que deben insertarse en un ideal de sociedad. Esto se logra con el esquema de la reproducción del modelo de la sociedad en la escuela. Las escuelas que trabajan para una sociedad democrática, son democráticas en su estructura, administración y pedagogía, así como las escuelas que legitiman el autoritarismo en la sociedad, son autoritarias en su interior.

Seguramente ninguna escuela colombiana aceptará en su currículo público que trabaja para un modelo de sociedad autoritario, pero en su currículo oculto y en sus didácticas, lo que hace es legitimar ese tipo de sociedad.

No creo que sea una exageración afirmar que la sociedad es el reflejo de su escuela, así como su escuela es el reflejo de la sociedad. Y desde esa perspectiva deducir que la actual generación de gobernantes de colombianos fue educada en una escuela que en público castigaba el plagio y la corrupción, pero en privado los aceptaba y así aprendieron a convivir con la corrupción como una expresión “natural de la sociedad”.

El caso de corrupción gubernamental mas reciente, por solo poner un ejemplo, es el llamado escándalo AIS agro ingreso seguro. Cuando el senador Robledo demostró con estadísticas tomadas del mismo ministerio de agricultura, que dicho programa beneficiaba más a los terratenientes que a los pobres y que varios de ellos habían ayudado a la financiación de la elección y reelección del presidente Uribe, inmediatamente el ministro de agricultura salió a decir que ningún beneficiario de AIS había financiado las campañas. Un par de días después tuvo que retractarse con la excusa de que sus asesores le habían dado mal la información y que algunos beneficiarios sí habían financiado las campañas.

Peor aún cuando el exministro Felipe Arias defendió el programa AIS con el cruel argumento de que darle subsidios no reembolsables a los ricos terratenientes le beneficiaba a los pobres porque así tendrían trabajo. Entonces uno se pregunta dónde estudió una persona que piensa, argumenta y se expresa de esa forma. Y seguramente la respuesta es que estudió en una escuela donde le enseñaron que la estructura social está bien como está, que la pobreza no es producto de las inequitativa repartición de los medios de producción, sino de la negligencia de perezosos que quieren vivir del estado por medio de subsidios de desempleo.

Para no alargar la disertación, solo quiero agregar otro ejemplo del presidente Alvaro Uribe quien seguramente aprendió en su hogar y especialmente en la escuela, que la mentira es la mejor forma de dirigir: “con mi general puedo informar que en la operación no se usaron los distintivos de la cruz roja”, pero sale el video de los famosos distintivos y el presidente debe recular con cinismo. “La fuerza pública esta para defender a los ciudadanos por eso no se disparó ningún tiro contra los manifestantes indígenas, si hubo algún herido fue por los tiros de los terroristas” y sale el video del policía disparando y de nuevo con cinismo se reconoce que fueron unos “tiritos al aire”. Entonces nuevamente, uno se pregunta dónde le enseñaron a ese señor las estrategias de llevar la mentira hasta el final para terminar aceptando la verdad cuando salen las pruebas ante la luz pública.

Con estos ejemplos he querido responder a la pregunta ¿cuál es el modelo pedagógico mas difundido en Colombia? Cuya respuesta aplastante es el modelo heteroestructurante en sus peores versiones:

En los sectores de mayor poder adquisitivo se educa a los niños para ostentar el poder y mantener el orden social como está y en los sectores mas pobres se educa a los niños para admirar el poder de manera servil y a resignarse a su condición social.

Para concluir, lo que intento plantear es que no se ha difundido en Colombia un enfoque de pedagogía mas liberador, donde se privilegie al ser humano por encima del dinero, donde se enseñe que la sociedad no es estática y puede transformarse democráticamente para tener mejores condiciones de justicia social. Pero esto seguirá siendo una utopía mientras la educación sea un simple bien de mercado y no un servicio público al que toda la población tenga acceso.
[1] De Zubiría Samper, Julian. Los modelos pedagógicos: hacia una pedagogía dialogante. 2ª Ed. Bogotá: Cooperativa editorial Magisterio, 2006. 46 p.

Modelos pedagógicos. Capítulo 6

CAPÍTULO 6
UNA REFLEXIÓN CRÍTICA SOBRE EL SER Y EL DEBER SER DEL MODELO PEDAGÓGICO APLICADO POR UD. EN SU ESCUELA.

Creo que hay personas que piensan en las partes y otros que piensan en el todo. Yo soy de los segundos, intento ver el todo así puedo interpretar las partes, mi esposa ve las partes, los detalles, lo específico. Y desde esas dos miradas intentamos comprender el mundo

En las clases de diseño que acompaño en el Colegio Bilingüe Espíritu Santo, pretendo que los estudiantes entiendan el todo del proyecto de síntesis, por ejemplo, si vamos a diseñar una embarcación con materiales reciclados que pueda flotar con cuatro personas, yo creo que haciendo la embarcación el estudiante deberá relacionar los conceptos físicos de la flotación y las nociones prácticas de los amarres y usos de materiales. Mi esposa cree que yo debo hacer una clase para enseñarles cada amarre, otra clase para los materiales, otra para el diseño de la embarcación y otra más para fabricarla.

Entre esos dos extremos conceptuales nos movemos en la práctica pedagógica. Alguna vez me tacharon de activista, pero cuando vieron la sustentación teórica construida por los estudiantes alrededor de un proyecto de diseño como una valla publicitaria, me tacharon de teorético. Yo me considero más del lado de la praxis, del pensamiento en la acción y de la acción en el pensamiento.

Con estos ejemplos quiero demostrar que mi práctica docente está íntimamente ligada a las construcciones teóricas a partir del análisis y la reflexión sobre situaciones concretas, lo que De Zubiría llama “aprendizaje por descubrimiento”; pero que esta estrategia no se queda en la simple actividad, sino que la actividad permite la teorización y la teorización permite la actividad.

Así de forma indisoluble teoría-práctica hacen posible el conocimiento y el docente es un simple intermediario, un facilitador. En este concepto el conocimiento no es “transmisible” y es mas un “descubrimiento” una conclusión del estudiante.

Esta visión de un ideal pedagógico exige una posición menos magistrocéntrica por una paidocéntrica y no quiero caer en las caricaturas del activismo pedagógico: “para conocer los efectos del fuego, el estudiante se debe quemar”; pero seguramente mejor que una descripción oral sobre el fuego, poderlo manipular en el laboratorio a la luz de la teoría física, contribuiría a la comprensión del estudiante sobre ese elemento natural.

Así como lo plantea Jorge Orlando Melo: “La función primordial de los docentes debe transformarse: en vez de dictar clase les corresponde volverse guías de la actividad de búsqueda de los estudiantes, actividad que se desarrolla fundamentalmente en la biblioteca y en los laboratorios”
[1], las meras explicaciones sin referentes reales así como las meras experiencias sin análisis teórico, seguramente no producen verdaderos conocimientos, sino meras reproducciones memorísiticas.

Si bien esta discusión no se puede plantear como un péndulo de extremismos entre teóricos y prácticos, porque el conocimiento tiene esas dos dimensiones; la pedagogía que yo planteo diariamente desde el ser y el deber ser, es la praxis: el pensamiento en acción y la acción en pensamiento.


[1] Melo, Jorge Orlando. En: Mensaje de error: la educación superior y las bibliotecas. Consultado el 20 de noviembre en http://jorgeorlandomelo.com/mensajeerror.htm

Modelos pedagógicos. Capítulo 7

CAPÍTULO 7
“LA HISTORIA DE LA PEDAGOGÍA COMO HISTORIA DE LA CULTURA”

Desde el año 1992 siendo un adolescente, inicié mi trabajo como líder social y cultural en barrios marginados de Bogotá. Lentamente me fui comprometiendo con procesos de formación social en arte y en política, como una forma de contribuir a los cambios sociales que el país necesitaba. Desde ese tiempo me la he pasado en procesos de educación popular.

Por eso en 1999 decidí estudiar una licenciatura que me ayudara a comprender cómo se enseña y cómo se aprende. En el año 2006 ingresé a la educación formal en un el Liceo cultural Luis Enrique Osorio de Bogotá y en el 2007 llegué al colegio Espíritu Santo en Villavicencio.

Ese salto a la educación formal me generó grandes inquietudes pues en mi trabajo como gestor sociocultural siempre vi a la escuela formal como el origen de la ignorancia, pues en los proyectos en los que trabajaba conocí comunidades que llegaban con una nula formación estética, con poca cultura general y con información totalmente mediática sobre el arte y la cultura. Yo suponía una estrategia de desinformación deliberada dentro del sistema educativo al que le echaba las responsabilidades de lo que yo consideraba una gran ignorancia.

Pero cuando entré a trabajar en la educación formal descubrí las limitaciones que tiene la escuela para ofrecer una formación estética mas elaborada.

Identifiqué tres limitaciones concretas:

a. La educación formal debe preparar estudiantes “competentes” para presentar pruebas de desempeño que den cuenta del rendimiento, lo que otorga prestigio y clientes a las instituciones. Prueba de ello es el afán desmedido de los colegios privado por demostrar los mejores resultados en la pruebas Saber e Icfes para asegurar publicidad y clientes.

b. La idea campeante de que el arte y la cultura son accesorios irrelevantes frente a la urgencia de la productividad empresarial que deben tener los estudiantes. Esta idea se desprende de la ideología capitalista donde se valoran las cosas por sus transacciones monetarias.

c. La falta de formación cultural en las facultades de educación que se traducen en docentes con muy baja formación estética. El historiador Jorge Orlando Melo exdirector de la biblioteca Luis Angel Arango decía en un texto de la revista El Malpensante que las facultades de ingeniería, medicina y derecho tienen a los estudiantes con mejores resultados en el Icfes, mientras las facultades de educación reciben a los bachilleres con resultados mas bajos, es decir que la siguiente generación de estudiantes, tendrá profesores peor preparados y la subsiguiente generación sufrirá el mismo fenómeno pero multiplicado exponencialmente.

Con esos tres elementos empecé a comprender por qué un bachiller colombiano promedio difícilmente conoce las vanguardias literarias francesas, o ha disfrutado las obras de Caravaggio, o cree que la poesía consiste en rimar palabras, o nunca ha visto una obra de teatro y menos una película no producida en Hollywood; situaciones tristes de las que insisto, yo responsabilizaba a la educación formal.

Obviamente mi noción de cultura estaba asociada a las artes y a las expresiones artístico culturas según los lineamientos de la Ley general de cultura y los lineamientos de políticas culturales en las que trabajé durante tantos años, pero según mi interpretación de ese entonces; la escuela solo reproducía caricaturas de los folclorismos regionales.

Como decía, la experiencia en la educación formal me ha hecho consiente de las limitaciones y los objetivos reales de la educación formal. Y sobre todo me amplió la noción de cultura. Ese descubrimiento fue conmovedor:

Pasaba por un corredor del colegio y por una ventana vi un instante de una clase donde una profesora pacientemente explicaba en el tablero el orden de los planetas del sistema solar, mientras los niños repetían en ingles los nombres de dichos planetas. Sentí como un viaje en el tiempo a mis estudios de primaria y ahí estaba yo repitiendo de memoria el orden de los planetas.

Imaginé que mi padre cuando niño también habría recitado la misma letanía y así concluí que al fin y al cabo la cultura es una dimensión humana tan amplia que la educación formal no la alcanza a abarcar. Que la escuela es la institución por excelencia de la supervivencia de la cultura, pero una cultura entendida como una cosmovisión, como un conjunto de saberes y creencias de un pueblo que no se reduce a las expresiones artisticoculturales.

Así el debate entre creacionistas y evolucionistas, es heredado por la escuela a las nuevas generaciones. Las explicaciones sobre los cambios de la materia, la transformación de la energía o la reproducción celular, dejan de ser urgentes debates científicos, para ser meras nociones culturales que la escuela se encarga de heredar a la siguiente generación.

Días después asistí a una conferencia con una comunidad Huitoto quienes nos hablaron de su cosmovisión y sus tradiciones. Cuenta el jitoma que cuando el niño cumple siete años debe acompañar a los mayores a pescar y a cazar para aprender las técnicas del oficio. Por la tardes debe asistir a la maloca a escuchar hablar a los viejos hasta la madrugada, mientras los adultos mambean coca y recrean la palabra. Muchos no resisten tantas horas, durante tantos años. Pero es ahí, alrededor de la palabra, que también se canta y se baila, donde toda la sabiduría ancestral pasa de generación en generación.

Al contrastar esas dos sociedades, una oral y otra escrita, una con escuela formal y otra con la comunidad como espacio de aprendizaje, entendí que la escuela es una institución contingente de la sociedad, es decir, puede existir o no; pero alguien debe cumplir la tarea de heredar los conocimientos del grupo social.

Encontré así una nueva interpretación de la escuela como institución que preserva la cultura y lo conecté con ese sentimiento de admiración por la escolástica que en la edad media preservó los textos y pensamientos del mundo antiguo. Seguramente sin esa institución contingente se hubiera perdido mucha información que hoy en día hace parte de nuestra cultura.

Para mí fue como descubrir que el agua moja: la escuela es transmisora de cultura y la cultura también abarca la cosmovisión de una sociedad.

Ese hallazgo me tranquilizó al verme como un gestor sociocultural pero dentro de la escuela y así me motivé a desarrollar otros proyectos pedagógicos donde creo que puedo acercar a los estudiantes a la sensibilidad estética y al pensamiento creativo.

Con los elementos esbozados, he intentado hacer un acercamiento muy personal de la historia de la pedagogía como historia de la cultura.

Introducción a la administración educativa

INTRODUCCIÓN A LA ADMINISTRACIÓN EDUCATIVA

Palabras clave: administración educativa, educación, democracia, desigualdad social, proceso administrativo, ideal social de la educación.


“Yo Galileo Galilei, maestro de matemáticas y de física en Florencia, abjuro solemnemente todo lo que h enseñado, que el sol es el centro del mundo y esta inmóvil en su lugar y que la tierra no es su centro y no se halla inmóvil. Abjuro, abomino y maldigo con honrado corazón y con fe no fingida todos esos errores y herejías, así como también todo otro error u opinión que se oponga a la santa Madre Iglesia”
(De la obra teatral “Galileo Galilei” de Bertold Bretch)


El célebre texto de Galileo Galilei arrepintiéndose de sus enseñanzas sobre la teoría heliocéntrica, nos acerca a un problema determinante en las concepciones educativas que desarrollaremos: la posición del maestro frente a las ideologías imperantes.

La escuela es una institución contingente, puede existir o no. Algunas sociedades (a las que injustamente se les tilda de primitivas) no tienen a la escuela como transmisora de los conocimientos, pues los niños aprenden de sus padres y abuelos las destrezas y conocimientos básicos para sobrevivir.

La cultura occidental logró insertar la escuela en la estructura social como una institución fundamental para la transmisión de conocimientos, pero mas que conocimientos, la escuela transmite es un ideal de sociedad. Una sociedad dictatorial legitima el poder desde la escuela y de la misma forma una sociedad democrática se crea desde la escuela.

Pero es bien sabido que tanto las políticas educativas, como la administración de los centros educativos, en la práctica tienden a distanciarse de la democracia; aunque en el papel, los proyectos educativos institucionales promulguen el desarrollo democrático del país.

Pero veamos algunas situaciones que puedan sustentar semejante generalización: la escuela no transmite un modelo de sociedad democrático:

Kelly y Nihlen presentan un estudio de las escuelas norteamericanas donde concluyen que la industrialización permeó la escuela, poniéndola a su servicio, “Los teóricos de la reproducción aseguran que las escuelas refuerzan la división del trabajo en la sociedad manteniendo las desigualdades de clase, raza y sexo.”
[1]

El estudio demuestra que existe un currículo formal escrito, explícito y el currículo informal u oculto que es el que en realidad se ejecuta en los procesos educativos. Por ejemplo un PEI puede hablar de “formar seres humanos integrales” pero en la práctica solo los prepara para responder pruebas estandarizadas. Una escuela puede hablar de “ciudadanía democrática cultural”, pero en la práctica desescolariza a la estudiante que queda en embarazo y no le permite convivir con otros estudiantes. De esta forma la escuela se presenta como una institución llena de contradicciones entre el deber ser y el ser.

En el contexto actual de crisis económica mundial y de la entronización del capitalismo aparentemente como único modelo social, la escuela parece responder solamente a las necesidades de mano de obra para la producción, es decir que la industrialización cambió conceptos en la sociedad como en la educación, en primer lugar porque “La industrialización significa la separación del trabajo del hogar y que la producción para el excedente se diferencia de la producción para el valor de uso”
[2], es decir que en la sociedad feudal la producción agrícola o artesanal se hacía en el mismo hogar; así el hogar convertido en taller era el espacio de aprendizaje. Pero la industrialización exige la separación del hogar del lugar de trabajo y así la movilidad social cambió.

Ya en el siglo XIX, se empieza a asociar la escuela con un proveedor de mano de obra la para industria, entonces la escuela empieza a ser administrada como tal, como una empresa que debe ser medida por principios de productividad y eficiencia. De esta manera, los discursos de la administración industrial permean la escuela y la transforman.

No es raro encontrar aún escuelas con disposiciones físicas y de horarios de la época industrial, con separaciones por celda, por niveles a órdenes de un capataz, con fuentes de verificación de calidad al final del proceso, como en una línea de producción en serie.

La mayoría de teorías administrativas definen el proceso administrativo en sus pasos fundamentales: planeación, organización, dirección y control. Entonces la administración educativa es la manera como se disponen los recursos financieros, humanos, de tiempo, infraestructura y obviamente los didácticos para lograr los objetivos de la institución educativa.

Así las cosas, los esquemas administrativos escolares deben superar la tensión entre sus ideales antropológicos y la eficiente utilización de sus recursos materiales. En esa tensión se definen los procesos de administración que caracterizan a cada institución educativa.

Entre los procesos administrativos escolares podemos identificar:

Administración de personal
Administración de recursos físicos
Administración de procesos académicos
Administración del tiempo

La administración de personal suele ser el determinante del éxito de cualquier empresa y especialmente de las empresas educativas, pues es el capital humano el que ejecuta todo el proceso educativo y garantiza la calidad del servicio.

La administración de recursos físicos en un centro educativo, responde por la adquisición y mantenimiento de los recursos necesarios para el proceso educativo: instalaciones, tecnología, mantenimiento, material fungible, etc.

La administración de procesos académicos suele estar representada en el cargo de coordinación académica donde se lideran los procesos de planeación de contenidos y evaluación de aprendizajes.

La variable de administración del tiempo, se ve reflejada en la planeación de horarios para cada uno de los miembros de la comunidad educativa y demuestra la concepción misma del centro educativo. Por ejemplo un horario estático durante todo el año o un horario flexible que rota mensualmente definen dos tipos de instituciones educativas casi antagónicas.

Así las cosas, la planeación, organización, dirección y control del proceso administrativo, requiere de un gran compromiso de liderazgo de todos los agentes humanos del proceso educativo, pues sin comunicación efectiva entre las instancias de la comunidad educativa, sería imposible hacer un proceso educativo de calidad.

Lo que he intentado plantear es que una práctica docente de calidad no se limita a un docente en un aula con un tablero y unos estudiantes; sino que depende del buen diseño de procesos administrativos que involucran a toda la comunidad educativa y que reflejan el modelo de sociedad que pretenden educar.

[1] Gail P. Kelly y Ann S. Nihlen, en: Sociología de la educación. Barcelona: Ed. Ariel, 1999. Pag. 203

[2] Op. Cit. Pag 205
Fotografías de algunos proyectos que he realizado con los estudiantes del Colegio Blingüe Espíritu Santo.

domingo, diciembre 13, 2009

Equidad de género

A falta de ciclo menstrual y con el mismo ánimo de venganza, la naturaleza obligó al hombre a afeitarse todos los días. Eso es equidad de género.

martes, diciembre 01, 2009

Pepe Le Puf

Y aquí estoy con mi nuevo apodo "Pepe Le Puf", la caricatura que mas me identifica.
Antes creía que yo era el coyote que vivía frustrado por no poder agarrar al correcaminos... ahora se que tengo el síndrome Pepe Le Puf: me creo el galán, me creo apuesto, me creo galante y elegante pero en realidad soy un zorrillo apestoso y tiendo a creer que esa gatita está enamorada de mí.
Recito poemas y la lleno de besos e interpreto su gesto de hastío como si en realidad fuera de placer... "Yo se que también me amas mi gatita linda" así con acento de francés gangoso.
Aquí mi nuevo apodo: Pepe Le Puf, el zorrillo apestoso.
¿Alguien vota por una caricatura que me identifique mas?